29 junio 2015

Llosa Viango. Llanes.



Quizás haga más de 30 años de la primera vez que descubrí Viango, intentábamos subir al Picu Turbina por su cara norte y nos quedamos atrapados en un hayedo dentro de un lapiaz ( escar llaman los lugareños) intransitable, la hierba alta cubría todos los boquetes del lapiaz y no sabíamos donde poner el pie.
Inolvidable aquella excursión con nuestros amigos Carlos Cuanda, Concha, Miguel Ángel , Jose y mis hijos, pudimos contarla con unas botellas de sidra.

Conseguí subir a la cumbre Turbina por la cara sur, pero no había vuelto a ver Viango.
Cuando los amigos de la asociación “La Hoguera” de Celoriu, planearon la ruta a Viango, soñaba con ella y durante la semana previa he estado preparándome un poco con dos caminatas desde Pacanda a san Antolín con la excusa de ver los castaños ( paseos de tres horas).

Aunque la ruta a Viango me llevó 8 horas, la puedo contar muy bien gracias a usar, por primera vez en mis caminatas  dos bastones, y la gran ayuda de los amigos y amigas de Celorio, que siempre estaban pendientes de mi caminar, para darme un hombro en los numerosos escalones del lapiaz.

El esfuerzo valió la pena con el disfrute de pisar la gran pradería de la Llosa Viango, un gran poljé donde los caballos y vacas se pierden en el horizonte de hierba, rodeados por el bosque de hayas del Cuera.

Para los que quieran disfrutar de Viango, la entrada se puede realizar en el Alto de la Tornería. Se inicia  por un carril hormigonado, hasta la cabaña del Collau los Corros, donde sale a la izquierda un sendero que en dirección siempre Este va bordeando el valle que queda entre el murallón del Cuera al Sur y el Cantu al Norte. El camino es duro por el lapiaz, aunque en algunos tramos se agradece la “terra rossa” que lo cubre, y los fresnos y castaños que ofrecen su sombra para descansar..

Con todo , ya conocéis el truco, dos bastones y ninguna prisa para ir disfrutando de las praderías del valle, a lo lejos, en el Cuera.