Nos han machacado una y otra
vez con el cambio, recuerdo al PSOE de Felipe González pidiendo un voto por el
cambio y más recientemente al PP de Rajoy, haciendo lo mismo. Para quedarnos
siempre como estamos.
Es cierto que hemos echado a
un papa y a un rey, pero el “cambio” ha sido para tapar los escándalos y quedar
todo en lo mismo. Podríamos decir “un lavado de cara” para seguir en el poder,
sin dar cuentas de las barbaridades realizadas. La Iglesia, sus pederastas y
sus banqueros y el rey amasando un gran capital con la pura corrupción
Cuando se destruye todo un
tejido social haciendo desaparecer :
Al ganadero, las grandes
centrales lecheras lo exprimieron
tanto que ya no es posible seguir con el
ganado.
Al pequeño comerciante de
alimentación, las grandes superficies comerciales no han dejado una tienda
viva. Primero con los grandes centros extrarradios y cuando el modelo da síntomas de agotamiento
con las cadenas en los propios barrios para ocupar todo el espacio comercial.
Al pequeño fabricante, los
grandes centros del mueble no sólo hacen cerrar cualquier tienda, sino que
tienen que cerrar la propias fábricas incapaces de competir con lo fabricado en
cualquier punto del mundo donde la explotación del trabajador sea máxima.
Al sastre y al comerciante en
telas, en manos de grandes multinacionales que reparten sus tiendas por
todos los rincones.
Al pequeño agricultor,
incapaz de cultivar por los precios que ha de pagar por la simientes (en manos
de grandes multinacionales) y lo poco que recibe en pago a sus productos, en
manos de las grandes cadenas.
Y así podíamos seguir con el
ferretero, mercero, pescadero etc. Ya los bares son franquicias de grandes multinacionales, nada escapa al gran
capital, y hasta el agua que bebemos ha sido vendida por los ayuntamientos, de todo signo político,
digamos PSOE y PP, a las grandes corporaciones.
El pueblo se empobrece, el
dinero no circula, cada día salen millones de cada municipio en manos de las
grandes centrales comerciales y no revierte en casi nada, unos cuantos míseros
sueldos a empleados sobreexplotados y nada más.
El capital se concentra en
muy pocas manos y se dedica a especular
libremente en los paraísos fiscales, sin tributar en el lugar donde saca todos
sus beneficios.
Tenemos que cambiar realmente,
no podemos seguir en manos de corruptos confesos y no convictos. Que solo
defienden los intereses de las grandes corporaciones, explotando con impuestos
indirectos IVA y directos ( agua, luz, basura, gas, gasolina, vivienda…) a todo el que se mueva. El día que los
ayuntamientos descubran el modo de
hacernos pagar por el aire, tendremos que respirar con mascarillas.
Necesitamos un cambio real y
ahora PODEMOS.
Miguel Bueno