Los colonos fenicios
procedentes de Sidón, fundaron la ciudad con el mismo nombre de la metrópoli,
nombre que ha ido pasando a lo largo de los siglos:
Asido para los romanos.
Asidonia para los visigodos.
Sidonia en época musulmana.
Medina-Sidonia desde 1264 en
que Alfonso X el Sabio, la conquista al reino nazarí; y para no cambiar de
nombre otra vez, nos quedamos con
“ciudad de Sidonia” y todos tan amigos.
La ciudad en una colina, que
rodea la alcazaba y posterior castillo de los duques de Medina Sidonia, está
asentada sobre la ciudad romana, visible en los restos de calzada y sobre todo
en su museo arqueológico, recoleto, pero tan bello que sorprende al visitante.
El poder caminar por la red
de alcantarillas romanas es
emocionante, sabiendo que tenemos encima las viviendas actuales, que para nuestra suerte tienen otra
red de desagüe.
Aunque llevamos unos días
visitando estos pueblos de Cádiz, tan blancos como bellos, en Medina Sidonia
nos han maravillado sus ventanas enrejadas, que avanzan hacia la calle, para
poder ver por los laterales y saber quién sube o baja. El contraste entre el
blanco de las paredes encaladas y el negro de los enrejados, da color a todo el pueblo.