Con el máximo respeto, el mismo que tenían ellos y ellas
para con nosotros, he querido subir una pequeña galería de personajes andinos
peruanos. Todos me permitieron robar su imagen mientras trabajaban.
En Chinchero, a la vez que esperaban a los clientes en el
mercadillo semanal, no dejaban de tejer sus labores, tan primorosas, que bien
pudieran llegar a ser piezas de museo.
En la isla de Taquile, en medio del lago Titicaca, las mujeres hilaban la lana y los hombres
tejían, mientras te atendían o charlaban
contigo. El importe de la venta de su artesanía (declarada Patrimonio
Inmaterial de la Humanidad por la
UNESCO) se reparte entre toda la comunidad. Una sociedad perfectamente
socialista desde que en 1970 la isla fue cedida a sus habitantes.
En las islas flotantes de totora, en las aguas del lago
Titicaca, sus habitantes viven por y para el turismo. Mantienen sus vestimentas
y nos muestran la que fue su forma de vida con todo tipo de detalles. Probé la
totora, una especie de junco gigante, con un sabor muy semejante a los juncos
que chupábamos de niño. También tienen una organización propia, que distribuye
los barcos de los visitantes entre las distintas islas, para que todas
aprovechen los beneficios del turismo. No hay ningún tipo de engaño, ellos muestran
lo que tienen y el turista informado puede reconocer lo que ha sido una
adaptación del hombre a un medio tan hostil, como vivir sobre las aguas a cerca
de 4.000 m. de altitud.
En la Raya a 4321m. a mitad de camino entre Cusco y Puno,
los habitantes de la zona, montan un pequeño mercadillo para recibir a los turistas del tren Andean Explorer que,
dos días a la semana, para 10 minutos en la misma Raya. Para tal ocasión, visten sus mejores galas y te ofrecen los
tejidos de alpaca de los rebaños que pastan en la zona, a cambio de dejar que
su imagen corra por esos mundos de Dios.
Piedra