Una vez más hemos tenido la suerte de visitar
La Sauceda (Málaga), con los amigos de tantos años. Las primeras veces que
subíamos con ellos, eran mis alumnos de bachiller, hoy sus hijos han alcanzado
la mayoría de edad y están acabando el bachillerato.
El bosque de laurisilva, reliquia de la era terciaria,
estaba en todo su esplendor con estas abundantes lluvias de primavera.
Los quejigos (Quercus canariensis) acaban de renovar
sus hojas y los polipodios cubren sus añejos troncos. Los rododendros
(Rododendrum ponticum sp. baetica) aún no han florecido en los bosques galerías
de los canutos, pero el Pasadallana bajaba con gran clamor de sus aguas
torrenciales, el sábado estuvo el día lloviendo y el bosque rezumaba agua por
todos sus poros.
A los amigos interesados en el estudio de las
comunidades vegetales de La Sauceda, los remito a mi publicación “Paisaje y
educación ll“ donde realicé un estudio detallado de la flora de la zona.
