02 julio 2017

Transcantábrico en FEVE. Villamayor – Posada.



A Antonio Alonso

Nuestro amigo Antonio Alonso, nació en una estación de FEVE, la de Posada de Llanes.
Mamó el tren desde su más tierna infancia y lo lleva dentro de la sangre.
Desde tierras mexicanas, añora el FEVE de su juventud y siente con más dolor que muchos de los que vivimos en Asturias lo que le está ocurriendo al tren asturiano de vía estrecha.
En Facebook : “Piedra Miguel Bueno Jimenez”, hemos tenido un largo coloquio sobre  la problemática actual del tren. No es el caso de repetir aquí toda la casuística.
El reportaje fotográfico de hoy, quiere retratar un tramo Transcantábrico, el que va desde Villamayor a Posada de Llanes,  hicimos el recorrido desde Oviedo, pero ya tenemos otra entrada sobre ese trayecto del FEVE y no deseamos repetirnos.
Animamos a los lectores que vengan a  Asturias a disfrutar de un viaje en tren, pueden hacer el mismo recorrido que realiza el famoso “Transcantábrico”, pero a precio muy módico.
Les esperamos.























03 junio 2017

Riucaliente. Valle de Ardisana. Llanes

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Riucaliente es un barrio de la parroquia de Ardisana con 101 vecinos,  43 familias, 79 viviendas y 21 hórreos.

La aldea tiene el mayor conjuntos de hórreos de todo el Oriente asturiano, algunos bien conservados y muchos que necesitan una mano carpintera urgente.

Recomendamos subir a la zona más elevada del pueblo para ver la gran ¿panera?, sobre una enorme torre. Aunque existen algunos hórreos y paneras sobre viviendas, esta es tan espectacular, que bien merece la visita por si sola.

El pueblo, aunque tiene algunas buenas casas y otras restauradas para alquilar en la temporada veraniega, da la impresión de camino sin retorno que presentan muchos pueblos del campo asturiano.

El bar, esperando que llegue el turista a tomar un culín de sidra o un quinto de cerveza, y las casas de alquiler con su cartel de “se vende”. No se pueden mantener todo el año para alquilar solo el mes de vacaciones.

Vimos a la única niña que volvía del colegio en Posada. Muy poco para poder sustituir a los 100 vecinos en un mañana muy cercano.

En todos los lugares la misma historia, los productos del campo nos se venden a nada. Las pomaradas se pierden. El precio de la manzana no costea ni su recogida. Se trae de los países del Este para poder fabricar la sidra.

 No queda ni una sola vaca lechera, la lecha se paga más barata que el agua.

Los corderos se crían para autoconsumo, nadie te compra uno.

Solo queda la vaca Casina para carne, que al estar aún subvencionada  para mantener la cabaña como raza autóctona, se puede criar. Su número ha aumentado tanto que nos tememos que la subvención para mantenerla se acabe muy pronto y queden los ganaderos colgados del cielo, como les ocurrió con las lecheras.



Riucaliente tiene la estatua de “la castañera” de la ruta del Camin Encantau, una ruta senderista por el valle de Ardisana de gran éxito, con un recorrido de 10 Km. que se puede realizar cómodamente en tres hora y por lo menos en la temporada turística tiene algo de vida.



La visita la realizamos con nuestra amiga Ana Gutierrez, gran luchadora desde la asociación de vecinos de Celorio  ¨La Hoguera”,  reivindicando mejoras para sus convecinos. Desde esta página la queremos animar después de los salvajes hechos que ha sufrido recientemente.

Pacanda, junio 2017



Piedra















02 mayo 2017

Paseo a Sotres. Asturias.



Salimos de Pacanda, sobre las 10, cuando ya las casinas estaban de reposo en una mañana espléndida de sol.
El valle de Rales y Vibaño exuberante en plena primavera , con un verdadero túnel  arbóreo en muchos  tramos de la carretera que apenas nos dejaba ver el picu Castiello, tan llamativo sobre el pueblo.

Al pasar el Alto Ortiguero, paramos en el mirador de La Molina, descubrimos una cabaña entre los prados del bosque que nos dejó prendados. Tanto que al llegar a casa pusimos un anuncio en face “ Se busca pareja para el verano. No hay TV” con  su fotografía  y hemos tenido infinidad de solicitudes y mensajes privados para reservarla.

El picu Urriellu estaba majestuoso con las últimas nieves de primavera, y no nos cansamos de fotografiar.

Los alrededores de Poncebos eran una romería de gente camino del Cares, los coches aparcados a kilómetros por toda la carretera, nosotros dijimos que subíamos a Sotres y no tuvimos problemas en pasar. Las multitudes no escarmientan, todos se reúnen en los mismos sitios para hacer lo mismo. Una suerte, nosotros pagamos la novatada hace 40 años. Una vez,  Santo Tomás, ninguna más.

El puente viejo de Tielve, una joya primaveral. Hoy  estaba menos cubierto de vegetación y lucía espléndido delante del molino.

Pasamos Sotres para subir al alto de La Caballar, y poder ver el circo de montañas nevadas sobre el pueblo que quedaba como una isla de color entre las praderías.

Al bajar almorzamos en el lugar acostumbrado, el menú que ya conocíamos : fabada, cordero y arroz con leche. Para beber, agua de Sotres.
Como  ya es habitual, un disfrute de rancho, en un comedor con ese gran ventanal a los prados tan verdes.

Piedra













































































30 abril 2017

Ruta Transcantábrica. Posada-Oviedo



Salimos de Pacanda para la estación de Posada  a las 7,30 de la mañana con 4º C, sin escarcha en el prado, pero con hielo en el parabrisas, cosa que no veía desde mis años antequeranos.
A las 7, 52 con extrema puntualidad subimos al tren. Los coches muy limpios, con calefacción suficiente, sin agobiar. Pudimos elegir asiento a placer, solo otros dos viajeros nos acompañaban en los dos vagones.
Nada más salir, dimos con la mar en San Antolín que nos sorprendió por su cercanía, pareciese que íbamos directo a la playa.
Al parar en la estación de Nueva, pudimos ver el pueblo de tan bellas viviendas, aún dormido en el fondo del valle.
Pronto caminamos al lado del Sella que parecía un lago tranquilo. La estación de Cuevas, un puro juguete, entre sus azules y amarillos.
Hasta Arriondas, un disfrute de prados cuidados con sus árboles cerrando el horizonte.
No quise ver los montes negros de tanto incendio, estaba dispuesto a disfrutar del viaje pese a quien pese.
Desde Arriondas, entramos en la Asturias interior. Un dolor de campos abandonados y viviendas en ruinas. Las que estaban de mejor ver, con carteles de “Se vende”. Las pocas pomaradas, aunque querían florecer, dejaban ver el abandono de sus dueños. Campos mustios. De vez en cuando algún caballo perdido en los amplios pastizales. Casas enormes que fueron algún día ilusión de sus dueños y hoy tan perdidas como ellos, quizás en otras tierras lejanas que le puedan dar de comer.
Algunas estaciones cuidadas , pero la más, reflejo del abandono de todo: campo, casas, apeaderos, bosques y matorrales.
La temperatura iba subiendo con el caminar del tren y al llegar a Oviedo, un día esplendido de primavera con 20 grados.
Un disfrute caminar por Oviedo. En la plaza frente al teatro Campoamor, nos recibieron con las gaitas y tamboriles de un grupo de baile. Todos los sábados de primavera y verano, vienen a danzar grupos de toda Asturias.
En Oviedo, aún se observan las heridas de la crisis, con muchos locales en venta o a traspasar, pero la belleza de su casco viejo con las balconadas repletas de geranios en flor  y sus mercadillos callejeros pregonando a viva voz sus mercancías dan sabor al visitante.
Como la tarde era muy agradable, nos fuimos a descansar entre la arboleda del Parque San Francisco.
Puntual, a su hora salimos en el viaje de vuelta con unos vagones que parecían a estrenar, para llegar entre dos luces a Posada, a la hora prevista.
Por 8,20 euros de ida y vuelta, no podemos pedir nada más al Feve. Nos permitió un día maravilloso en Oviedo.

Piedra