31 diciembre 2011

Feliz 2012 y venideros


Fotografía de Piedra
Ayer, desde el paseo marítimo de poniente en Málaga, mientras jugaba con Áyobe.

28 diciembre 2011

Málaga recuperada


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No me duelen prendas en reconocer que  en estos años se ha recuperado el centro de Málaga, y hoy es una ciudad turística. No está aún muy lejos cuando las guías recomendaban no entrar en la capital a los turistas de la costa.
Desde que se derribó la casa de la Cultura, construida en época de la dictadura sobre el mismísimo teatro romano, se ha hecho visible toda la fachada de las murallas de la Alcazaba y se muestra en todo su esplendor el teatro. Recuerdo cuando me asomaba con mis alumnos de bachiller al trozo de teatro visible hace años y me preguntaban: ¿por dónde entraban los leones? Confundiendo los circos de las películas de romanos con los teatros.
Ahora toda la fachada del teatro es peatonal,  con una gran plaza donde se pueden observar los pilones para la fabricación del garum, a espaldas del museo Picasso; se está recuperando como museo el vecino palacio de la Aduana, y la entrada a la Alcazaba queda entre las jacarandas floridas para primeros de mayo.
Recomendar una visita al cercano rectorado de la Universidad (antiguo edificio de correos) donde en el patio central se ven varios pilones de garum, muy bien documentados, y en el  sótano, un lienzo de la muralla de la ciudad musulmana, en la misma orilla del mar
Sí , ya sé,  aún queda mucho por hacer, el salir del itinerario oficial es toda una aventura, el casco antiguo tiene una difícil recuperación, con callejuelas estrechas y solares abandonados, pero una sola visita al restaurado mercado de Atarazanas ya vale la pena. (http://miguelbueno.blogspot.com/2010/02/malaga-puerta-de-atarazanas.html )

21 diciembre 2011

Málaga en Navidad


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En Málaga la navidad es florida, y no por los socorridos pascueros que lo invaden todo. En estos días, cuando acaba de entrar el invierno, destacan las flores del Ave del Paraíso con su toque de azules y naranjas entre las hojas siempre verdes. Las Bahuinias,  que aún muestran sus últimas flores del año y los Hibiscus  que  mantienen los tonos rojos como tinte de color en el Paseo del Parque.
Como siempre, entre los árboles de gran porte -ceibas, araucarias, pinos de Canarias, árboles del fuego, árboles de la noche triste, aguacates y alguna encina- sobresalen las palmeras, y entre ellas la Washingtonia robusta que con su delgado estípite se eleva buscando el azul del cielo.
Todo un dolor el ver como las palmeras canarias van cayendo unas tras otra, ante el ataque del picudo rojo, son ya varios los muñones que claman al cielo y en otros casos se les ve tocadas de muerte.
De lo que sí podemos disfrutar, a pesar de la nueva remodelación del puerto, es ver como los barcos destacan su proa entre los árboles del Parque.
Todo un placer pasear por el Parque de Málaga al sol del invierno.

Felicidades para todos los amigos y lectores.
Piedra

17 diciembre 2011

De sirenas en Torimbia


A mi compadre Domingo.

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Olegario Buendía “El de la Plana” se puso en camino. Había entrado en la edad de perder el poder pero no el querer, y aún tenía un hilo de esperanza. Acababa de leer que las sirenas llegaban a Torimbia cuando dan la vuelta los días, y un mes antes de San Juan se puso en camino.
Como no era cosa de ir pregonando por Pacanda que las sirenas llegaban a la playa para hacer el amor, fue a contárselo a su compadre Domingo Rico “El Sufrío”, que lo creyó  a piés juntillas, y planearon salir la primera noche de luna llena, antes de San Juan. Sabían que, a la luz de la luna, los perros no ladran y los caminos se abren como si fuese de día.
A trancas y barrancas, atravesando ríos y quebradas, abriéndose paso en la maleza, cerrada ya por el poco tránsito de la sierra, después de un mes de travesía, fueron a llegar a Torimbia una noche de luna nueva. No se veía la mar, la delataba el olor a marismo y azuzaron el oído por ver si podían escuchar el rumor de las sirenas.
Olegario se había llevado la caracola grande, que tenía su madre en el alféizar de la ventana, para poder comparar el son de la caracola con el ruido del mar y de esa manera identificar el cantar de las sirenas.
Aquella primera noche no durmieron, pasándose la caracola de uno a otro, y  vinieron a darse cuenta de la inmensidad del mar con las primeras luces del alba.
Olegario no daba fe a sus ojos, prendado de la belleza del mar, pensaba: si la mar, es tan bella, ¿cómo serán las sirenas? Y acordaron un turno de vigilancia, por si caían rendidos con la emoción y el cansancio,  y en esas llegaban ellas.

Texto y fotografía de Piedra.


14 diciembre 2011

De memoria, in memoria



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“El capitán miró a Fermina Daza y vio en sus pestañas los primeros destellos de una escarcha invernal. Luego miró a Florentino Ariza, su dominio invencible, su amor impávido, y lo asustó la sospecha tardía de que es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites”.  Gabriel García Márquez


José Arcadio Buendía subió a la copa del mango, tras la cacatúa, pensando en callarla. El loro no cesaba de repetir: "viejo verde", "viejo verde".

Y al fondo de la platea apareció el chino, con esa cara de chino que ponen los chinos cuando llegan pronto a casa, para recoger la flor de Lis a su poema.

El Magdalena semejaba un río de plata y los dos enamorados miraban más allá del horizonte, buscando un rincón en  la selva donde comenzar la nueva ventura.

Era la tercera carta que escribía antes de la tarde, no recordaba cuantas veces, ni de qué forma, había escrito: amor mío.

Florentino Ariza limpió los manguitos de su camisa con migas de pan blanco: quería que Fermina oliese el pan recién horneado, en el zaguán de su casa, a la caída de la tarde.

El coronel ideó pasarle sus armas al enemigo, tan maltrechas andaban, que de esa forma pensaba ganar la guerra de seguro.

En aquella noche incierta, soñó que los pececitos de plata, volaban y salían de la jaula para buscar otras tierras, donde los gatos no maullasen buscando pareja a la luz de la luna.

Esta mañana amaneció preocupado: pensaba, si después de los más de veinte años pasados, sabría portarse como un hombre, en la cama.

Tomó un ramo de hortensias y lo preparó con tal delicadeza, que pareciese que estaba recién enamorada.

Después de tantos días buscando la mar, vinieron a encontrarla una noche de luna cerrada, cuando el olor a marismo la delató. Montaron un baile, sacando los sones de aquella máquina doliente, y bailaron hasta el amanecer.

Texto y fotografía de Piedra.


06 diciembre 2011

Mi madre


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En estas tardes lentas, fuera del tiempo, ajeno al caminar de la calle, sentado junto a mi madre, cansada, muy cansada de una vida ya cumplida a sus cerca de 98 años, siento su respirar como un aliento suave y dan ganas de respirar con ella.
La vida se escapa entre los dedos impotentes y parece toda  una conquista el poder robar un poco de tiempo a la eternidad, como si fuese un triunfo de las horas.
Cada sencillo movimiento, el secarse la boca, el coger una servilleta, da un hilo de esperanza de que llegue la ansiada mejoría y mañana sea un día distinto, aunque en el fondo sepa uno que la batalla está perdida, que las cartas están marcadas y el juego predeterminado.
Es ley de vida, dicen como consuelo, sin consolar a nadie.
Solo queda mirar hacía atrás y ver la dicha de los caminos recorridos, la lucha por los estudios de los hijos y ver como todos acabaron sus carreras, los nietos montando el teatro en el jardín de la casa y ella disfrutando de ver la alegría del abuelo, y estos días recientes con los biznietos, cambiándole la cara cuando alguno le hacía una gracia.
Besos.

01 diciembre 2011

Sierra Nevada. Primeras nieves



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Las primeras nieves del año blanquean ya Sierra Nevada. Desde la Sierra Gorda cerca de Zafarraya (Granada) el contraste es muy grande, aún las nieves no han llegado ni a Sierra Tejeda y las cumbres de sierra Nevada destacan en el horizonte con su gran manto blanco.
El sábado pasado estuvimos de setas por los encinares cercanos al puerto de los Alazores, no se dio mal el día, aunque las setas de cardo, como es habitual, se hicieron de rogar y tuvimos que llenar la cesta con la Lepista nuda, el socorrido pie azul que con unos cuantos corros nos salva  la mañana.
A finales de noviembre la temperatura era primaveral, el encinar con las recientes lluvias estaba en todo su esplendor, el musgo, esponjado,  cubriendo el lapiaz como en sus mejores días  y de vez en cuando un champiñón o un corro de lepista para animar el paseo.
Aunque mis caminatas en la sierra, ahora las tomo con mucha calma y la búsqueda de setas es una excusa para salir al monte, no puedo quejarme, la mañana fue todo un disfrute en plena  naturaleza y la parada en la venta, para reponer fuerzas, todo un acierto.