22 febrero 2012

Río Piedras, Huelva.


 
Entre pinos piñoneros, tarajes, lentiscos, jaras y arrayanes, va hoy mi camino. Sorteando caños y lagunas a derecha e izquierda, sobre puentes o pasarelas de madera, miro extasiado las aves que salen al paso.
El Paraje Natural de las Marismas del Río Piedras se declara como tal en 1989 y desde 2002 es Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA), si además añadimos la presencia del endémico camaleón, el paraje bien merece el paseo.
Como dato geomorfológico relevante hemos de destacar la presencia de la Flecha del Rompido, formada desde hace 200 años en la desembocadura del río Piedras y que crece casi 40 metros anuales, alcanzando en la actualidad 12 km. de longitud, aislando un brazo de mar del océano y permitiendo su uso como puerto deportivo para naves de pequeño calado.
El paisaje con tres playas, unas frentes a otras, es espectacular. En verano un barquito nos puede acercar a la flecha, para disfrutar de la playa nudista de Nueva Umbría de 10 km. de longitud en plena naturaleza virgen desde que desapareció el asentamiento de la almadraba, al termino de la pesca del atún.












14 febrero 2012

Las Negras – Aguas Amargas. Cabo de Gata, Almería.


De playa en playa y vuelvo porque me apetece. El paisaje, las calas, los rincones que parecen esperar que los descubras tu solito , como si desde nuestros neandertales nadie hubiese pasado por allí.
Las Negras es un caserío de Níjar con 349 habitantes y solo el 45% españoles, dominando entre los extranjeros la colonia alemana.
Aunque la leyenda hace referencia a que el nombre de Las Negras se debe a las viudas de los marineros del pueblo, que vestidas de luto recorrían las pedanías vecinas para pedir algo que llevarse a la boca. Más bien creo, que no es necesario recurrir a historias que se repetían en todos los pueblos. La colada andesítica  que vuelca al mar toda su negritud en el llamado Cerro Negro, es tan espectacular en las cercanías del pueblo, que bien ha podido dar nombre al caserío.
A hora y media a pie, y a seis euros en barco se puede llegar a la cala de San Pedro, con un manantial de agua que hace de ella un verdadero oasis; donde en su cueva te puedes embadurnar con lodo en un verdadero baño de barro “medicinal”.
En el camino a Aguas Amargas encontrarás los montículos blancos de bentonitas, arcillas originadas a partir de la alteración de tobas volcánicas, que tienen infinidad de aplicaciones. Solo hablaré de los lodos utilizados en perforaciones petrolíferas y de su uso en las camas de gato.
La bentonitas tienen tal capacidad de adsorber, hasta 5 veces su volumen de liquidos, y son tan aglomerantes, que en contacto con la orina forman bolas duras y secas externamente, de fácil manejo para retirarlas.
Los lodos bentoníticos , en perforaciones de miles de metros, se introducen por las “varillas” y salen al exterior arrastrando los detritos rocosos entre los tubos y las paredes, con lo que evitan el desplome de estas, que atraparían las varillas en caso contrario, parando el movimiento rotatorio del sondeo y claro, nos sacan al exterior la roca triturada para poder continuar sondeando.
En Aguas Amargas encontramos la playa cubierta de los restos secos de Posidonia oceánica, planta con flores que forman las tan admiradas praderas submarinas, bioindicador de la calidad de las aguas marinas costeras y que los no informados confunden con algas. En el extremo oriental de la playa, aún quedan restos del antiguo embarcadero de mineral de hierro, procedente de las minas de Lucainena de las Torres.
El las cercanías de la playa de los Muertos, entre el denso matorral que cubre el acantilado, tomé nota de una orquídea, florecida en el mismo mes de enero. Aunque la playa recibe el nombre de los restos de náufragos que las corrientes dejaban en su orilla, ahora es una cala encantadora sin ninguna construcción cercana.














08 febrero 2012

De joya en joya. Mirador de la Amatista-Isleta del Moro. Almería.

Si ya no se explotan las amatistas para joyería como se hizo en el siglo XVIII, las joyas de la ruta de hoy son diversas.
En primer lugar el mirador sobre el mar de Alborán es una verdadera joya, no solo por sus maravillosas vistas, sino por la vegetación que cubre el acantilado: palmitos, lavándulas, retamas, efedras, gamones y sobre todo el cornical (Periploca angustifolia) endemismo iberonorteafricano que en la península solo podemos disfrutar en Almería, Murcia y en contadas localidades de Alicante. Es un arbusto de ramas entrecruzadas de hasta 1,5 m. con floración todo el año, excepto en verano  y unos llamativos frutos bifoliculados (diríamos en forma de cuerno) de hasta 10 cm. Es planta indicadora de ausencia de heladas,  utilizada en infusión para lavar las heridas y cuyas flores fueron golosinas para los niños. Ahora no creo que los niños sepan que sus flores son dulces como el almíbar.
La otra joya es la Isleta del Moro un pueblecito de 171 habitantes, único lugar de España donde he visto una calle dedicada a un moro, Mohamed Arráez, deformación castellana de la palabra  árabe ar-rais  “patrón de barco”. El tal Mohamed fue un caudillo berberisco que ya en el siglo XVIII aparece descrito como “jarraez” y dio nombre al pueblo.
Cuando llegamos al caserío estaban descargando en el embarcadero de juguete, la pesca del día: grandes jibias y sobre todo “rascacios” , que manejaban con gran soltura a pesar de su aguijón venenoso, pero claro, los pescadores no hacían más que quejarse de su mala suerte.
El casco antiguo es una joya  reluciente de cal, junto a la playa donde destacan los restos de una duna fósil muy blanca, en contraste con las negras coladas andesíticas de los acantilados.  Para el nombre de la playa tampoco se calentaron mucho la cabeza, se llama Peñón Blanco.
La aguas son tan trasparentes, que además de permitir la práctica del buceo, en las varias escuelas al efecto en la localidad, a mi me  ha permitido mostraros  una medusa nadando, como si estuviese en un acuario.












06 febrero 2012

De Rodalquilar al cortijo del Fraile. Almería


La fiebre del oro en Rodalquilar comienza en 1883, muy poco después de acabar la minería del plomo en la zona, al descubrirse el metal precioso en la mina “Las Niñas” del barranco del Lobo, a menos de 1 Km. del pueblo.
La historia del oro en Rodalquilar es la historia de la minería española en los siglos XlX y XX . Se inicia con pioneros, algunos de los cuales llegaron a cantar victoria, pero muchos perdieron capital y vida excavando en solitario las chimeneas volcánicas, después entra capital local y nacional para acabar en manos de ingleses y alemanes, antes que el Instituto Nacional de Industria (INI), en plena autarquía,  las explotase hasta el año 1966 con su empresa Adaro. Desde el año 1943 hasta  el cierre, Adaro extrajo 1,6 millones de toneladas de mineral aurífero con  una ley media de 3,5 gr. por tonelada
Nosotros conocimos la instalaciones mineras, y recogimos muestras de rocas en las que a simple vista se observaban pequeñas agujas de oro, en una visita con los compañeros de la promoción de Geológicas de Granada, creo recordar que fue en el año 1967; en esos momentos el INI estaba sondeando para determinar aquellas zonas en que la ley de oro fuese como mínimo de 3 gramos por tonelada de roca, límite de la rentabilidad en esos momentos. No volvieron a abrirse. Salvo un breve paréntesis, por una subida en el precio del oro, entre 1989 y 1990, en que cerraron definitivamente. Hoy sus instalaciones sirven de escenario para infinidad de películas, quizás la más famosa “En busca del arca perdida” (1981).
Desde Rodalquilar, al pie de las instalaciones mineras abandonadas, parte la misma carretera que conocí de estudiante: ancha, con quitamiedos de obra y sin asfaltar, que nos lleva al cortijo del Fraile. El mismo paisaje de escombreras a boca de mina  y la idéntica carretera, que por un momento pensé que tenía 20 años y paré para rebuscar en las riolitas alguna aguja de oro, claro que había olvidado mi martillo de geólogo, que tantas veces me acompañó en mis salidas al campo y ahora cambié por la cámara de fotos para captar las flores, y me quedé sin oro.
El cortijo del Fraile fue construido por los frailes dominicos en el siglo XVIII, y explotado con cultivos de olivos y vides. En 1836 durante la Desamortización de Mendizábal, se dividió y vendió  a varios propietarios, pasando más tarde a manos de una familia de la burguesía almeriense que lo usó como panteón hasta la década de los 80.
En 1933 se estrenó la obra de García Lorca “Bodas de sangre”, inspirada en un crimen pasional ocurrido en el cortijo en 1928 y hoy está declarado Bien de Interés Cultural con la tipología de Sitio Histórico desde 2011.
Si es emocionante ver el cortijo de cerca, después de haberlo visto tantas veces en imágenes, no lo es menos, disfrutar de la vista de los feraces campos de lechugas, coles, coliflores y todo tipo de verduras, que ocupan el valle alrededor del cortijo, en cultivos al aire, sin invernadero, en pleno invierno almeriense.








03 febrero 2012

Salinas de Cabo de Gata, Almería.


La albufera de Cabo de Gata ocupa una extensión de 400 hectáreas, separadas de la playa por una barrera de dunas, de tal forma que para la explotación de la sal se hacía bombear el agua, primero con molinos de viento y más reciente con motores eléctricos. Durante todo el siglo XX, las salinas movían tal producción de sal que tenían su propio embarcadero, y astilleros donde construir las barcazas para su transporte.
Hoy la albufera es un privilegiado observatorio de aves, con varios miradores en su perímetro. En invierno destaca la gran colonia de flamencos que se alimentan en sus aguas. Os contaré que cuando acampaba con mis alumnos de bachiller, en el nacimiento del río Guadalhorce (Málaga), para estudiar sus ecosistemas, durante la noche oíamos gran clamor de aves que pasaban volando por encima de nuestras tiendas, no teníamos ni idea que podía originar tal jaleo; fue nuestro amigo Agustín Antúnez , especialista  en aves de la Universidad de Málaga,  quién nos contó que cuando los flamencos que anidan en Fuentepiedra no tienen alimento suficiente para dar a sus crías, vuelan diariamente a Cabo de Gata para traerles la papilla.
La distancia entre ambas localidades es de 300 Km, aunque la ruta de los flamencos no llegase a los 600 Km. también tenían que superar la sierra de Las Cabras y lo hacían por el puerto donde acampábamos.
En la misma playa que sirve de barrera a la albufera, destaca el torreón de San Miguel, construido por Felipe II. Fue destruido por un terremoto en 1658 y se volvió a levantar en el siglo XVIII. En 1941 pasó a depender de la Guardia Civil y hoy está abandonado.
En la subida al faro de Cabo de Gata, recomiendo fijarse en el bello bosquete de palmitos, a sotavento de los vientos de levante. La Chamaedorea humilis es la única palmera  nativa de la península, aunque enana, tuvo infinidad de aplicaciones en la era anterior al plástico, sus hojas sirvieron para rellenar colchones, (las puntas de las palmas atravesaban la funda y en cada movimiento te pinchaban como agujas) fabricar sombreros, soplillos, escobas, y con su pleita, hacer todo tipo de envases: ceretes para los higos, canastos, espuertas, cestos, etc










02 febrero 2012

Valle de Rodalquilar, Cabo de Gata. Almería


Si según la mitología griega los gamones tapizan los campos de entrada al Averno, los caminos de Rodalquilar nos llevarían directamente al infierno. Pero como los mitos son mitos, la realidad es muy distinta, y los caminos de Cabo de Gata, en estos días soleados de enero, cuando la verdadera primavera florece por todos los rincones, nos acerca al paraíso. Un paraíso verde, que puede romper muchas ideas  previas sobre el desierto de Almería. En primer lugar Cabo de Gata no es Tabernas, aquí las rocas volcánicas producen unos suelos feraces, donde las pocas lluvias de invierno y las altas temperaturas cubren con un tapiz verde cualquier rincón. En Tabernas las arcillas yesíferas muy erosionadas, originan el paisaje de bandlands (tierras malas), donde no puede enraizar ni el espartano esparto.
Además de recomendar la visita invernal al Parque Natural de Cabo de Gata, me permito sugerir que debe hacerse lo antes posible. Los estragos del escarabajo picudo son atroces y me temo que en pocos años acabe con todos los palmerales del parque. Ya son visibles, por doquier, los muñones de palmeras que quedaron sin su arboladura, como mástiles muertos de barcos a la deriva. Es un dolor que se va clavando muy profundo en mis andaduras por Andalucía, desde Huelva a Almería, la infinidad de palmeras que han caído victimas del “picudo”, y claman al cielo contra el infausto alcalde de Almuñecar Sr. Benavides.
En el centro de la gran caldera volcánica del valle de Rodalquilar  destaca la Torre de los Alumbres, construida en 1509 para defender las minas de alumbre, la gran riqueza de todo el siglo XVI en la zona. El alumbre es un sulfato alumínico potásico utilizado como mordiente para fijar los colores de los tejidos en épocas pasadas. Su importancia era tal que Felipe II lo utilizó como arma de guerra, prohibiendo su exportación a Flandes y a Inglaterra, lo que durante unos años trajo la ruina al antiguo Rodalquilar que se localizaba en las inmediaciones de la Torre. La minería del alumbre se acabó en la zona el año 1592, cuando empezó  a utilizarse otro método mucho más económico para obtenerlo.
También hemos de destacar al castillo de San Ramón, levantado en 1764 en los acantilados al este de la playa del Playazo, para defender las minas de plomo . En 1875 fue vendido por el Estado por 1500 pesetas y actualmente es residencia privada muy deteriorada.