18 octubre 2017

Homenaje a Barcelona

 

Estos días hemos vuelto a Cataluña.
Hemos caminado por sus vías romanas, haciendo varios días de rutas por la calzada Tarragona (Tárraco) – Barcelona ( Barcino), entre viñedos, olivares y encinas. La vía Augusta a lo largo de 1500 Km. iba desde los Pirineos a Cádiz a lo largo del Mediterráneo.
Las huellas de los carros se observan muy bien sobre las calizas coralinas miocénicas en  l’Arboçar de Baix. Durante el Mioceno, en una etapa de distensión de la Cordillera Costera Catalana, el Penedés  se inunda por un mar poco profundo, de aguas claras y cálidas donde proliferan los arrecifes de coral.

Nos hemos emocionado al ver que a pesar de la sequía severa, florecen la viuda silvestre (Knauta arvensis) y la achicoria (Cichorium intybus) a la orilla de los caminos.
Nos han abierto sus casas para que podamos tocar las piedras milenarias de las torres defensivas del año mil, lo que anteriormente fue un “oppidum” romano, que protegía también  sus viñedos de la codicia de los piratas mediterráneos.

Hemos charlado con los payeses y nos hemos lamentado juntos, del precio que les pagan por la uva, 300 euros los 1,000 Kilos, sí mil kilos. Mientras, las grandes bodegueras construyen bodegas espectaculares por los más famosos arquitectos mundiales.
Hemos escuchado a los trabajadores en sus viñedos, emigrantes del norte de Marruecos, dónde son perseguidos y encarcelados por la gran  represión que hace el gobierno marroquí sobre los rifeños.
Nos ha sido muy grato conocer que tienen una palabra específica para nombrar la niebla que les llega del mar, “marinada”. No es la de “taró” fenicia que usamos en la costa mediterránea andaluza  y en la isla de Ibiza.

Qué deciros de la emoción de volver a caminar entre las callejuelas del barrio Gótico, pasar debajo del dragón y llegar a la plaza del Pi. Para comprobar que el pino es ya todo un señor árbol.  Una pena, el rosetón de la iglesia de Nuestra Señora Del Pi, estaba cubierto con una fina red y apenas se divisaba.

Hemos hablado con muchos catalanes que sufren la ceguera de  nuestros gobernantes. De un bando y de otro. Desde aquel que sale en la TV, con la cara crispada y los puños cerrados, al otro que llama al ejercito para que invada Cataluña o al obispo que en misa mayor de su catedral arenga a sus fieles,  diciéndoles que los catalanes están en “pecado mortal” y les va enviar a la “Santina” para que los salve.
Hemos compartido al sabiduría de nuestro añorado D. Jorge Guillén cuando en su casa de Málaga  nos decía :  ¿Patria? ¿Cuantos muertos?
Han conocido que no tengo patria ni bandera, pero hoy soy catalán con ellos.
Nos hemos lamentado de que Andalucía no tuviese autovías de peaje desde hace cuarenta años.  Los granadinos, por ejemplo, se hubiesen ahorrado  un dineral, mucho tiempo y malos ratos para poder llegar  a la playa.
Hemos comentado que los vascos tienen 7 años más de vida que los andaluces. Que no es presentable que por apoyar a un corrupto gobierno, se les de millones de euros, mientras que los pueblos asturianos, castellanos o andaluces languidecen.
Que es necesario meter en la cárcel y hacerles pagar todo lo que han robado, a tantos ladrones como pululan por las Españas  y después, sentarnos a hablar todos, tranquilamente, por solucionar la  convivencia en esta sociedad tan enferma que nos ha tocado vivir.
Una abraçada. Un abrazu. Un abrazo. 
PAZ A LOS HOMBRES AUNQUE NO TENGAN BUENA VOLUNTAD

Miguel Bueno
Barcelona, octubre 2017 

















4 comentarios:

Rafa pabernosmatao dijo...

Ilustrativo y emocionante, como siempre. Un abrazo!!!

Francisco Capilla Luque dijo...

Preciosa entrada, Miguel.

Luís Miguel Sánchez dijo...

Bonito viaje lleno de nostalgia y bonitas fotos. Un abrazo

Miriam MiAyuno dijo...

Falto comentar que hiciste en el mismo tiempo de esta aventura, un ayuno y que te permitió vivir ese momento con más intensidad. Un abrazo Miguel
Damien de Miayuno