08 julio 2009

Días de luz y mar



“no tengo prisa

si me das tiempo
detendré la lluvia
con las manos

no tengo planes:
un jardín no es el futuro

toda tu boca
toda mi piel
ahora”

Isabel Bono


Hoy encontré los versos de Belinka, ahora ya no tengo prisa.
Deseo el tiempo detenido en estos días de luz y mar. Leer despacio, lento, verso a verso y recordar aquellos tiempos en que no molestaba ni la lluvia ni el viento, en que las tardes y los días infinitos parecían prolongarse sin fin.
Aquellos días en que tu piel en mi boca sabía a miel con canela, y yo la recorría a ciegas, sin llegar a conocer los caminos, en una aventura hacia lo desconocido.
Días de paseos largos en silencio, siguiendo el caminar a saltos de los gorriones por sendas aún no transitadas o intentando ver a la abubilla con su penacho de plumas, ya por mayo, cuando la primera calor. Otros días eran las garcillas las que llamaban tu atención y me hacías contar las motas blancas en los barbechos de la vega.
Aquellas tardes de primavera, cuando me preguntabas el nombre de las flores que cogíamos por las veredas, unas azules y otras blancas, a veces rojas como el color de tus mejillas al besarme.
Después vinieron días veloces, tiempos de tanta prisa que pasaban sin sentir. Años que fueron días y entre la rutina de las horas se escaparon de las manos como el correr del agua en la tormenta.
Ahora deseo detenerme, vivir el anhelo de cada día, como si tuviese todo el tiempo del mundo para un verso, para un recuerdo, una flor, una piedra de la playa, un beso al atardecer.
No tengo planes, tengo la silla a la sombra de la higuera y cuando aprieta el calor me siento a mirar cómo la ardilla sube y baja del aguacate, el mirlo que busca y rebusca entre las hojas secas caídas y al gato que atraviesa despacio, con todo el tiempo del mundo, delante de mi. Otras veces, tomo los versos y leo sin prisa al ritmo de estos días de luz y mar.

Fotografía: higuera en Nerja.

2 comentarios:

María José dijo...

Tanto mirar para arriba al mirlo y a la ardilla, y no has visto los sacos que te llava diciendo Mari Ángeles que los quites del tronco desde hace dos semanas... PABERNOSMATAO
Un abrazo
Rafa

Miguel Bueno dijo...

Al mirlo lo veo mirandolo correr por la tierra; no se inmuta con mi presencia y no nos molestamos. La mirla es distnta, me mira de reojo y no se fia de mi.
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