22 octubre 2009

En recuerdo de Miguel "El Grande"




Bajaba de la sierra
con palmitos y esparto
un día de mala suerte.
Tres penas de muerte
le impuso el tirano
por pasar por el puente
de Ana María
la tarde que estalló
el petardo.
Cuando le conocí,
venía de recorrer
los penales de España,
de Ocaña a Santoña,
de Santoña al Dueso
del Dueso a Ocaña
y vuelta a empezar,
durante los veinticinco
años en que le quedó
la perpetua con la remisión.
Aún era recio
y de potente voz.
Ahora no es nada
-me contaba-, antes pegaba
un grito
en lo alto del río
y se oía en la mar.
Fue a regresar al pueblo
aquel año de las papas baratas
y decía con su vozarrón:
a mi qué me da
el precio de las papas,
salí de tres penas
de muerte,
ya aguantaré que
las papas no valgan.


Todo es real en el poema. Mi pariente Miguel, tan grande como buena persona, estuvo media vida en la cárcel por ser el primero en pasar después de haber explotado una bomba bajo el puente de Ana María cerca de Nerja (Málaga). Lo condenaron injustamente a tres penas de muerte, como si fuese a vivir tres veces; después se la conmutaron por cadena perpetua y salió de la cárcel con la amnistía a los 25 años de la guerra civil.
Cuando le conocí acababa de llegar a Nerja, donde labraba unas pequeñas tierras. Vestía pantalón de pana raído por el uso y chaqueta de tela. Su voz era tremenda, parecía salir del interior de la tierra. Es cierta la anécdota del precio de las patatas ( papas en Nerja ). Cultivó papas el año de su regreso a Nerja y al cosecharlas no se costeaba ni el precio de la simiente.

Fotografía: Puente de Ana Maria. Nerja

3 comentarios:

María José dijo...

Y yo que creía que Miguel "el Grande" eras tu... además de Miguel "el de la Plana" y, por supuesto, "Miguelito el Ventanas".
Otro abrazo
Rafa

Anónimo dijo...

Miguel querido : cuéntame de Miguel "el Grande" si viene por nuestro lado.
Pensé al leer el t´titulo que hablarías de tu padre. Un abrazo
Susana

Miguel Bueno dijo...

Miguel " El Grande" aunque vivió en Nerja era de Maro y seguro que el parentesco contigo era el mismo.
Un abrazo mi querida Susana.
Miguel