25 enero 2010

Málaga, playa de la Malagueta en enero.



En Málaga, durante el mes de enero, florecen las Aves del Paraiso para dar la bienvenida a los barcos que vienen del Índico cargados con telas de colores exóticos; colores que pronto, ya en febrero, veremos desfilar por calles y alamedas en esos cuerpos ondulantes que a propios y extraños dejan sin sentido.

Fotografías: playa de la Malagueta, Málaga

7 comentarios:

Sara dijo...

Mi querido Miguel, esa Málaga en enero es...preciosa y cálida...como el resto del año, una tierra que me gusta por su clima y la alegria de sus gentes. Que te voy a decir yo, que allí tengo a parte de mi familia muy querida.

¡Ahora mismo!...y yo, que soy de veranito y calorcito, que necesito el sol para vivir...daría un saltito a tu foto, y me pondría en esa playita más agusto que otro poco.
O ahí, al ladito de las aves del paraiso a ver llegar esos barcos con colorido jejejeje.
Un abrazote desde tu norte hasta tu sur.

Mª Angeles y Jose dijo...

Curiosidades que los del interior desconocemos....

Las fotos son magnificas me llama mucho la atencion su limpieza y sencilles.

Besos

Montañas de Gordón dijo...

Qué bonita ciudad es Málaga... que buen verano el del 92 el que pasé en esas tierras y en esas playas... Supongo que es una ciudad que habrá cambiado muchísimo desde entonces, pero nunca olvidaré la hospitalidad de sus gentes y la belleza de esas tierras.
Un saludo Miguel.

Ñoco Le Bolo dijo...


Habrá que ir en febrero... y decirle a esos barcos del índico, que hagan alguna escala en la única ciudad del norte que mira al sur.

saludos

CR ____________________________________
LMA

Manolo dijo...

hey tito!
qué bien que por fin te hayas decidido a dedicarle alguno de tus escritos a Málaga!! tantos años allí y parece que ya te vas reconciliando...
un abrazo desde Madrid!

loganfugado dijo...

y esa precisa luz

white dijo...

Mediterráneo:
Ya no tiene color de invierno
que el arcoiris arriba en barco
ya no viste de grises
que el poniente los ha borrado
ya se otea la primavera
sin sombras en su manto.

Un abrazo Miguel y disfruta de esa luz.