01 abril 2010

Prólogo

Miguel Bueno vive en Nerja, Asturias, pero gusta de ir y venir recorriendo sus tierras generosas, llenas de historias entrañables y bendecidas con una naturaleza indomable rebosante de vida. De ellas obtiene Miguel inspiración para llevarnos de la mano con su pluma y su cámara en viajes intensos por prados y montañas, ríos y mares, ciudades y pueblos. Nos cuenta historias de reyes y de nietecillos, de amores y de almendros en flor.

La casa de Miguel es una casa encantada, allí vive el viento ancestral que recibe a los caminantes con un susurro de bienvenida y los brazos abiertos. El nos invita a descansar los huesos doloridos, nos ofrece las instantáneas de la vida, nos narra sus historias atemporales donde son protagonistas personajes milenarios como las Buganvillas coquetas, que se mecen mientras alzan la vista para recordar lo que le han oído al mar, que éste a su vez ha escuchado a las nubes y que éstas han recogido de los primeros habitantes de la tierra; historias talladas sobre la dureza de las rocas por las huellas del caminante.

Nada se pierde, la vida se enmarca en retazos coloridos donde las encinas hacen planes, los arrendajos cantan, las flores abandonan su letargo para entrar en nuestro ser con sus aromas. No nos extrañemos si en cualquiera de sus rincones nos encontramos con libélulas ejecutando danzas amatorias, o con cabras hablando en los patios. Y el paso del hombre por este mundo aparece ahí, a nuestra mano, a nuestra disposición para saborearlo en cada estampa. Son las fotos de los días y días de un país humano y eterno, un país que legaremos a nuestros hijos y éstos a los suyos como un valioso presente, aunque a veces, el miedo nos muerda el alma y un presentimiento se nos cuele en forma de pregunta: ¿será éste el último año que veremos florecer los almendros?

Pero no importa, también es el primero para las nuevas generaciones, no nos preocupemos, estamos en la casa de Miguel y allí la vida palpitará por siempre.

Mercedes Recalde y Gladys Fuentes

1 comentario:

Mª Angeles y Jose dijo...

Que bonito lo que nos cuentas....se respira mucha paz y relajacion.

Besos