09 agosto 2009

Áyobe en San Martín. Llanes



Paso firme, vista al frente, todo el mar y toda la vida por delante. Mi Áyobe camina decidido a surcar los mares de la vida, aún no conoce la bravura de las mareas pero con sus padres detrás, no teme la fuerza del viento y sabe que la isla es un rincón seguro, protegido de los embates de las tormentas, donde poder descansar en el duro camino a seguir.
Esta mañana hemos caminado por islas de ensueño frente a playas de fina arena, desde donde los piratas otean el horizonte a la búsqueda de los barcos cargados de especias, plata y oro de las tierras de ultramar, para atraerlos a su desierto escondite en San Martín.
Ha descubierto la cueva entre las rocas, donde el bucanero de pata de palo, esconde las riquezas que consigue con su espada de acero en lucha sin cuartel. Encontramos una concha brillante, de nácar, irisada de colores azules, blancos y verdes que seguro era del tesoro pirata y la hemos guardado para mamá.
Otros días, Áyobe con su imaginación despierta, viaja con el abuelo Miguel montado en la moto de la silla, que también sirve de barco, avión o tren. Hacemos viajes sin rumbo definido y lo mismo recorremos desiertos inmensos que bajamos rápidos de veloces ríos en selvas por descubrir. A veces escalamos montañas nevadas y entramos en cuevas profundas de donde traemos murciélagos para asustar a la abuela Mary.
Hoy Áyobe corre por playas desiertas camino de la mar.

Fotografía: playa de San Martín, Llanes.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querido Miguel:
Que hermoso escribes. La vida que pasa frente a ti la trasmites cual gaviota que al deslizar su vuelo te va marcando un camino, una direcciôn.
Los mares de la vida nos llevan y nos traen, merced a su antojo, por paîses de ensueño y playas solitarias, donde nuesta alma estâ a veces sin el cobijo de una mano que la temple.
Que hermoso que Âyobe pueda aventurarse contigo aguas adentro para volar, correr, navegar, andar en carro y volver siempre al puerto de donde partieron.
Tû en viaje a la infancia plena y êl desplegando sus alas bajo el cuidado aûn de tus manos.
No te canses de volar y correr mi querido Miguel...son nuestros años felices.
Te quiero mucho.
Susana

Miguel Bueno dijo...

Querida Susana, cada vez que me comentas me das una alegría. Tus palabras llenas de cariño me animan a seguir con mis cuentos. Estos días con la casa a tope de antiguos alumnos no me dejan tiempo para escribir, pero estamos disfrutando mucho de la amistad. Un abrazo.
Piedra

Manuel dijo...

sencillamente magistral y enternecedor.Cuando Ayobe vuele solo por la vida,seguro que añorarà esas aventuras fantasticas y a su acompañante y cronista de las mismas.
Un abrazo

María José dijo...

!A ese niño hay que decirle "venacapacá" antes de llegar al agua sin el flotador¡. Te ha faltado decir que la tripulación pirata era exactamente la formada por los antiguos alumnos que te adoran.
Tendrias que llevar a la prima Susana a conocer las playas de Asturias. Igual no encuentra palabras para describirlas.
Un abrazo de okupa
Rafa

Anónimo dijo...

Cuñao, todo un honor verte por casa, tus palabras me saben a miel con canela. Muchas gracias.
Expresiones
Miguel

Anónimo dijo...

Rafa, ya sabes que es un orgullo que vengas de okupa. Tiene que repetirse sin cascabeles.
Un abrazo de tu amigo
Miguel.

Manolo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Manolo dijo...

qué foto tan buena tito.. casi como las palabras que la acompañan. Y qué grande está ya Âyobe! A ver si nos vemos pronto que tengo ganas de volver a jugar con él.
Un abrazo desde la capital de los Incas! esto es impresionante, tienes que venir, a tí te encantaría!