24 junio 2009

Acantilados de Maro. Nerja




Tenían buen acopio de paja para hacer una gran ahumada en las torres del Pino y del río La Miel. La rehala recogida en la playa de Las Alberquillas, que eran más de doscientas cabezas de ganado lanar, y preparadas las 42 arrobas de vellón, pero el día amaneció con un taró que no se veía ni la linea que separa la tierra de la mar.
Era imposible avistar al barco del Turco y de nada servía prender la paja con esa niebla que había traído la calma de levante.
Hernando El Darra tenía acordado con su alférez Martín Alguacil, que tuviese listo el ganado y el vellón para el 23 de junio, día en que los cristianos viejos estarían preparando las fiestas de San Juan. Una galera de Berbería acercaría a la playa del Cañuelo las picas y arcabuces que estaban estipuladas pagar con ganado y el vellón de los mejores carneros de la Axarquía.
Reinando en Castilla el infausto Felipe ll, en las Alpujarras el noble Aben Umeya, y en la Axarquía el valiente Hernado el Darra, el día 23 de junio del año del Señor de 1569, en los acantilados de Maro no ocurrió nada. Ni apareció la galera, ni Aben Umeya tuvo sus armas, ni Martín Alguacil pudo embarcar el ganado.
Bueno, sí es necesario aclarar que esa noche, Elvira bajó a la playa a mojarse siete veces la cara. Aún no había perdido las esperanzas de que algún cristiano, aunque fuese nuevo, hablase con su padre.

Fotografía: Acantilados de Maro. Nerja.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡¡¡olé torero!!!!
Me encanta. ¿Sabes que la palabra taró es uno de mis misterios? Ando siguiéndole la pista desde que tenía 20 años y no he conseguido encontrar su etimología por ningún sitio.
Por fin enciendo el ordenador y veo un texto tan hermoso sobre el sur.
Chiqui

Miguel Bueno dijo...

Gracias Chiqui, eres un tesoro.
Expresiones

Anónimo dijo...

Miguel: ver la imagen de Maro y su acantilados con sus calas pequeñas hacen latir profundamente mi corazón.
Qué buenas historias cuentas.. hay que publicarlas en un libro.
Seguramente Miguel ( mi abuelo), el andariego, anda por allí, entre los acantilados jugando a las escondidas con José o contándoles relatos a Miguel (tu padre) mientras Encarna los invita a nadar y a tirarse de las toscas a ver quien es el más veloz.
Emilia y Vicente le acercan uvas frescas de la parra del patio de la casa.
Qué hermoso lo que generas.
Tan puro es que emociona a 12000 km de distancia.
Gracias por acercarme un pedacito de historia de la tierra de los que me precedieron.
Un abrazo y todo mi cariño del sur.
Susana

María José dijo...

Nunca en Maro pensaron que tendrían un cronista tan bueno.
Un abrazo
Rafa