05 junio 2009

Entrevero del caballero don Blas de Quero

:
A Espuma


Una mañana de orballo, el caballero don Blas de Quero, cabalgaba su caballo en el puerto de Ventaniella, hayedo donde lo hubiera.
Corría tras el ciervo, horas llevaba, vueltas y vueltas iba dando, el bosque oscuro quedaba. La niebla, taró pareciera y a la presente sólo un mal búho encontrara.
Las fatigas le venían, cuando a lo lejos divisó una casería. No podía creer lo que viera: una ermita con espadaña. Seguro que ermitaño tendría y aunque malo, un lecho le aguardara.
Descabalgó de su caballo y quedóse quedo junto al castaño, con las riendas en mano, sin saber si dejarlo o seguir con él caminando.
Al acercarse despacio, vio en la puerta a una dueña rubia y esbelta, llamando por su nombre una a una a las pitinas, ninguna olvidara, que rápido acudían por su ración de comida, hasta el gallo acudió, ese día, sin otrora ser convocado.
Olvidóse de la ermita y de su espadaña, y en otras cosas ya pensaba. Contento, aceleró el paso y al mirar de soslayo se dijo ¿Será cierto? ¿será doña Olalla? ¿Será el ama que me amamantara?
Entre dudas y resquemores, don Blas acudía presto a la casería, por ver de cerca a la que el seso ya le sorbía.
Pronto salió de su error, la dueña era más joven que su ama, no había ermita, ni ermitaño, ni espadaña, pero la cabaña buen refugio le dara.

Fotografía: Ventaniella, Ponga (Asturias).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Miguel querido:
Tus letras son como el pincel que junto a las acuarelas van tramando un paisaje inmenso, conmovedor, fantástico y mágico.
Narras con la sencillez profunda de los grandes...con la frescura que se siente al amanecer en las sierras de mi Córdoba y con la profundidad y majestuosidad de quien siente y degusta cada paisaje y logra ver en él su interior.
No dejes de volar mi querido poeta
Un abrazo muy grande
Susana

Miguel Bueno dijo...

Querida Susana, me alegra que te gustase el entrevero, quería hacer un simple juego a imitación de los romances caballerescos pero en prosa. Tus comentarios si que son pura poesía.
Un abrazo
Miguel