31 mayo 2010
30 mayo 2010
Picudo rojo. Rhynchophorus ferrugineus
Subo esta vista de Maro, para que quede constancia de nuestro paisaje; quizás sea el último año que veamos las palmeras repartidas por tantos rincones de nuestra geografía.
La plaga del picudo rojo se extiende como mancha de aceite y en cualquier sitio se obsevan los muñones de las palmeras, es tal el desastre que no puedo hacerme a la idea de que nuestros paseos y plazas se queden sin ellas. Otra gloria para apuntar al infausto alcalde de Almuñecar.
"La plaga apareció por vez primera en Europa en 1994, en España, en Almuñécar." nota de Wikipedia.
27 mayo 2010
Torres de almenara
“ TORRE DE MARO O CALATURCOS
Dista esta torre de la Puebla de Nerja una legua, su costa muy áspera, y tajos a la mar, puede tener artillería de a cuatro, pero no la necesita.
TORRE DEL RIO DE LA MIEL
Dista esta torre media legua de la antecedente, su costa áspera de peñascal y tajos a la mar. excepto dos pequeñas playas. tiene dos cañoncitos de a cuatro de bronce, su almacenito de pólvora, torreros y tres soldados, necesita alguna reparación su parapeto.
Entre esta y la anterior torre desemboca el Arroyo de la Miel, que siempre tiene agua y se defiende de la presente torre.
TORRE DE CERROGORDO
Dista esta torre de la antecedente media legua, su costa todo peñascal y tajos a la mar, está situada sobre una eminencia grande. por lo que aunque puede tener dos cañones de a cuatro de nada servirían.”
Recopilado de la “Relación del estado de todos los puestos fortificados de los ocho Partidos de la costa del Reino de Granada... Por Antonio Mª Bucareli y Ursúa 1762 . Legajo 3121 Archivo General de Indias. Sevilla
Aunque los orígenes de las torres vigías en nuestra geografía peninsular se remontan a época romana, nuestro litoral se protegió de forma sistemática con torres de almenara en época nazarí. Fundamentalmente se construyeron en tiempos de Yusuf I, bajo la dirección del primer ministro Abu-l- Ridwan ( 1329-1359 ).
almenara1.
(Del ár. hisp. almanára, y este del ár. clás. manārah, lugar donde hay luz, faro).
1. f. almenar1.
f. Fuego que se hacía en las atalayas o torres para dar aviso de algo, como de tropas enemigas o de la llegada de embarcaciones.
Fotografía: Torres almenaras de Maro y de Cerrogordo
23 mayo 2010
Ingenio de Maro
Quedó varado en tierra, proa a la mar, esperando un sueño que le lleve en nuevas singladuras a recorrer la mar de levante, para repartir el azúcar de sus entrañas por los puertos del Mediterráneo.
Tiene añoranzas de aquellos años en que los navíos genoveses venían cargados de sedas y especias del oriente para trucar por el jugo de la caña; años de riquezas y esplendor, mucho antes de que otros marinos llevasen la zoca de la caña dulce a tierras de ultramar y la competencia con la melaza americana se hiciera insoportable. Entonces no tuvo más remedio que apagar sus calderas y quedarse mirando el mar.
Hoy el ingenio de Maro levanta sus muros al cielo como un lamento, no reconoce que los navíos que le trajeron la riqueza de la India, bajo la bandera de la media luna sarracena, eran los mismos que con otras banderas llevaron la misma riqueza a las tierras americanas.
Cuenta la historia que fue el propio Cristóbal Colón, quien convencido de haber viajado a las Indias, llevó el cultivo de la caña de azúcar a las islas del Caribe.
“Desde 1640 llevaba el señorío y el ingenio azucarero de Maro D. Lucas Navío de la Peña, celebrado poeta que mereció ser premiado en el certamen literario que se celebró en Granada el mes de septiembre del año de gracia de 1699, con las siguientes Octavas:
Quien compusiera, quien con mas decoro
Entonara, y en diestro contrapunto
Con plectro de crystal en cuerdas de oro,
Cláusulas dulces, á tan alto assunto,
A de la gloria el Imperial Tesoro,
A de la gracia el celestial trassunto;
Si he de ser de tus luces Coronista,
Glorioso un rayo de tu luz me assista.....”
Recogido por Alejandro Bueno en su Reseña Histórica de Nerja. 1907
09 mayo 2010
Nerja
Ayer caminé entre algunos bancales de boniatos recién plantados; aguacates, ahora en plena floración, que muestran en sus hojas y ramas la lucha contra las plagas de ácaros y hongos, y muchas fincas abandonadas, criando malvas, muestra de la gran crisis del campo que no da ya para comer ni al propio labrador.
Buscaba el borde del acantilado en el pago de Tetuán entre Maro y Nerja para ver la mar desde arriba y de pronto al levantar la vista, vi como un gran barco varado en la orilla, proa a la mar, era mi pueblo, tan bello de lejos como extraño en su cercanía, con sus calles repletas de comensales tostándose al sol de primavera, delante de una jarra de cerveza y numerosas tiendas con sus baratijas en las aceras. Un gran mercadillo a la captura del turista. En una de ellas, sin rubor, sobre el umbral de la puerta, un gran cartel anuncia “Quiquirimoños para innortaos”.
Esperemos que vengan muchos despistados a comprar toritos con la bandera, bailarinas con peineta o camisetas con los anuncios más descarados. Al campo no le vemos solución mientras exista tal abismo entre lo pagado al productor y lo exigido al consumidor.
20 abril 2010
Partida de bautismo en Filipinas de mi abuelo, 9/1/1884

“Fray Nicanor Arciniega y Palacios Religioso Agustino descalzo Vicario Provincial y Foraneo Cura Párroco de la Iglesia Parroquial de San Agustín de Cuyo Cabecera de Calamianes.
Certifico: que en uno de los libros Canónicos de Bautismos de esta Iglesia que dio principio el día cuatro del mes de Febrero del año mil ochocientos y dos al folio 307 se halla la partida siguiente.
En este Pueblo de Cuyo Provincia de Calamianes Obispado de Jaro en nueve dias del mes de Enero del año mil ochocientos ochenta y cuatro yo el infrascrito Cura Párroco de este pueblo de Cuyo, Bautice solemnemente y pusé los Santos Oleos en esta Iglesia de mi cargo a un niño a quien se puso por nombre Manuel Pedro Rafael Antonio Francisco Ysidoro Cecilio Ramón Agustín Gimenez, que nació el día dos de dicho mes y año, hijo primogénito y legítimo de Don Antonio Gimenez Baena Médico Titular de esta provincia y de Doña Francisca Ramos Lopez. Ambos Españoles Europeos naturales de la ciudad de Granada Provincia de la misma Abuelos paternos Don Manuel Gimenez Carrillo y Doña Rafaela Josefa Baena Muñoz, Abuelos maternos Don Pedro Ramos y Aguado y Doña Espectación Lopez Bajar, todos ellos naturales también de Granada.
Fue su Padrino Don Pedro Martinez y Santos Capitán retirado de Fragata de Guerra Español Europeo Natural de Coronil provincia de Sevilla y Dª Engracia Fernandez Lanzagan Mestiza Española natural de Cuyo Cabecera de esta Provincia de Calamianes, siendo testigos de la estension de esta partida Don Ramon Gonzalez Pacheco Gobernador de esta Provincia Español Europeo natural de granada y Don Andrés Canosa Promotor Fiscal de la misma Provincia natural de Corcubión Reino de Galicia y Tomas Jaranilla escribiente de esta Iglesia y Francisco Ponce de Leon Fiscal de la misma y por verdad lo firmo = Fr Nicanor Arciniega.
Es copia fiel de su original al que me remito. Cuyo 12 de abril de 1895.”
(firma de Fray Nicanor Arciniega)
“Don Jose García de Castro y Calviño Juez de primera instancia de esta provincia de Calamianes y de los Distritos de las Paragua y Balábae que por faltas de Notario público en el Territorio De mi jurisdicción actúo como tal con mis testigos acompañados
Certifico: Que Fray Nicanor Arcienaga, por quien aparece expedida la precedente certificación , es, como se titula, Cura propio de esta Parroquia de San Agustín de Cuyo, y legitima al parecer la firma y rúbrica con que la autoriza y Dice “Fr, Nicanor Arciniega”, por ser muy semejantes a las que usa. Y para que conste espido y firmo la presente con mis acompañaos en Cuyo a catorce de Abril de mil ochocientos noventa y cinco.”
(Firmas del juez Jose Garcia Castro, del Gobernador Ramon Gonzalez y de…..)
Fotografía: Iglesia de San Agustín en Cuyo, Palawan, Calamianes de Filpinas
17 abril 2010
¡Ay Granada!
¡Ay Granada! Camino al paseo de los Tristes en noche de luna llena, con las altas torres bermejas cerca del negro cielo.
Si, duele Graná aunque corra el agua clara Darro abajo hasta la vega sedienta. Sedienta de siglos por dolores escondidos. Escondidos en el fondo del alma, entre Valderrubio y Asquerosa, entre Tamarit y San Vicente, entre Viznar y Alfacar. ¡Ay mi Granada!
06 abril 2010
Tito Flavio y Octavia Julia
Tito Flavio Malacitanus y Octavia Julia Claudia
A dos leguas de Detunda y cuatro de Clavicum, en la casa solariega de los Flavio, vive Tito Flavio Malacitanus, que después de la campaña en Dalmacia como lugarteniente de Tiberio, vino a retirarse a sus posesiones de Malaca en compañía de su mujer, Octavia Julia Claudia, de la misma dinastía Julio-Claudia de Augusto, a la que fue a enamorar un día paseando con todo sus galones por la vía Apia, en la misma Roma.
A su retiro se trajo una copia de “re coquinaria”, tratado de gastronomía de su compadre Marcus Gavius Apicius conocido como Pius por las amistades, y con su referencia montó la mejor factoría de garum de toda la costa malacitana.
Se especializó en garum de apua, nuestro Aphia minuta, en otros lugares conocido con el sobrenombre de chanquete.
En la factoría de Burriana tiene el propio taller de ánforas que con su sello vende directamente en el mercado del Capitolio romano a las clases pudientes.
Amigo de sus amigos, el primer garum de la temporada es exclusivo para repartir entre sus amistades.
Luchador infatigable, siempre está dispuesto a defender la verdad y por eso es requerido como “hombre bueno” en todos los litigios de Detunda.
No desfallece, sueña con tener su propia flota de navíos para mantener abastecida la clientela romana y a tal efecto acaba de contratar un equipo de calafates para ponerlos en la tarea y Octavia, con los pies en la tierra, le deja hacer sus proyectos con entera confianza.
02 abril 2010
Portada nuevo libro
01 abril 2010
Prólogo
Miguel Bueno vive en Nerja, Asturias, pero gusta de ir y venir recorriendo sus tierras generosas, llenas de historias entrañables y bendecidas con una naturaleza indomable rebosante de vida. De ellas obtiene Miguel inspiración para llevarnos de la mano con su pluma y su cámara en viajes intensos por prados y montañas, ríos y mares, ciudades y pueblos. Nos cuenta historias de reyes y de nietecillos, de amores y de almendros en flor.
La casa de Miguel es una casa encantada, allí vive el viento ancestral que recibe a los caminantes con un susurro de bienvenida y los brazos abiertos. El nos invita a descansar los huesos doloridos, nos ofrece las instantáneas de la vida, nos narra sus historias atemporales donde son protagonistas personajes milenarios como las Buganvillas coquetas, que se mecen mientras alzan la vista para recordar lo que le han oído al mar, que éste a su vez ha escuchado a las nubes y que éstas han recogido de los primeros habitantes de la tierra; historias talladas sobre la dureza de las rocas por las huellas del caminante.
Nada se pierde, la vida se enmarca en retazos coloridos donde las encinas hacen planes, los arrendajos cantan, las flores abandonan su letargo para entrar en nuestro ser con sus aromas. No nos extrañemos si en cualquiera de sus rincones nos encontramos con libélulas ejecutando danzas amatorias, o con cabras hablando en los patios. Y el paso del hombre por este mundo aparece ahí, a nuestra mano, a nuestra disposición para saborearlo en cada estampa. Son las fotos de los días y días de un país humano y eterno, un país que legaremos a nuestros hijos y éstos a los suyos como un valioso presente, aunque a veces, el miedo nos muerda el alma y un presentimiento se nos cuele en forma de pregunta: ¿será éste el último año que veremos florecer los almendros?
Pero no importa, también es el primero para las nuevas generaciones, no nos preocupemos, estamos en la casa de Miguel y allí la vida palpitará por siempre.
Mercedes Recalde y Gladys Fuentes
La casa de Miguel es una casa encantada, allí vive el viento ancestral que recibe a los caminantes con un susurro de bienvenida y los brazos abiertos. El nos invita a descansar los huesos doloridos, nos ofrece las instantáneas de la vida, nos narra sus historias atemporales donde son protagonistas personajes milenarios como las Buganvillas coquetas, que se mecen mientras alzan la vista para recordar lo que le han oído al mar, que éste a su vez ha escuchado a las nubes y que éstas han recogido de los primeros habitantes de la tierra; historias talladas sobre la dureza de las rocas por las huellas del caminante.
Nada se pierde, la vida se enmarca en retazos coloridos donde las encinas hacen planes, los arrendajos cantan, las flores abandonan su letargo para entrar en nuestro ser con sus aromas. No nos extrañemos si en cualquiera de sus rincones nos encontramos con libélulas ejecutando danzas amatorias, o con cabras hablando en los patios. Y el paso del hombre por este mundo aparece ahí, a nuestra mano, a nuestra disposición para saborearlo en cada estampa. Son las fotos de los días y días de un país humano y eterno, un país que legaremos a nuestros hijos y éstos a los suyos como un valioso presente, aunque a veces, el miedo nos muerda el alma y un presentimiento se nos cuele en forma de pregunta: ¿será éste el último año que veremos florecer los almendros?
Pero no importa, también es el primero para las nuevas generaciones, no nos preocupemos, estamos en la casa de Miguel y allí la vida palpitará por siempre.
Mercedes Recalde y Gladys Fuentes
30 marzo 2010
Glosario
Glosario : Abarca: Calzado con la suela hecha con las ruedas de caucho de los vehículos, asegurado con cuerdas o alambres sobre el empeine. Abrótano macho: Planta de la familia de las compuestas, cuyo cocimiento se usaba como crecepelo. Almijar: Lugar donde se ponen las uvas para secar. Pasero Almocrafe: Herramienta para limpiar la tierra de malas hierbas. Arilo: Envoltura carnosa de alguna semillas como en el tejo. Arropía: melcocha, dulce de miel. Bramadorio: Campo de bufones donde el agua del mar sale a presión por las aberturas de las cuevas. Calafate: Carpintero de barcas marineras. Cañadú: Caña de azúcar. Chigre: Taberna o bar popular. Cigarrones: Saltamontes. Cucón: Depresión pequeña en terrenos de piedra. Entrevero: cuento. Escares: Campo en terreno calizo intransitable por las oquedales. Hórreo: Construcción de madera en Asturias, elevada, fuera del alcance de los roedores, para guardar grano y otros productos agrícolas. Launa: Tierra de pizarra que se coloca en los tejados de las Alpujarras para impermeabilizar. Manijero: Hombre encargado de contratar obreros para las faenas del campo. Marismo: Referente al mar; olor a marismo. Morcillones: Mejillones. Moyuelo: Salvado muy fino, el último que se separa al apurar la harina. Orvallo: Llovizna. Pacanda: Pueblo imaginado por el autor. Pasero: Lugar donde se colocan los higos o uvas para secar al sol. Pedáneo: Alcalde de aldea pequeña sin ayuntamiento propio. Pencales: Plantación de chumberas para producir higos chumbos. Pitinas: Gallinas. Pleita: Tira de esparto trenzado que cosida con otras sirve para hacer esteras, capachos, sombreros, etc. Poyete: Banco de obra. Raposo: Zorro. Recacha: Lugar protegido del viento donde calentarse al sol del invierno. Recovero: Hombre que compra, al cambio, huevos por platos y tazones. Rehala: Rebaño de ganado lanar. Revezo: Descanso en la faena del campo para echar un cigarro. Rogativa: Oración pública hecha a Dios para conseguir el remedio de una grave necesidad. Sajar: Cortar en la carne. Sidrina: Sidra, bebida alcohólica que se obtiene de la manzana. Singladura: Distancia recorrida por una nave en 24 horas. Tomiza: Cuerda pequeña de esparto. Torto: Torta frita de maíz. | Ventana nueva Imprimir todo |
29 marzo 2010
Agradecimientos
Agradecimientos
A mi amigo Javier, mi compadre Domingo y sobre todo a Mary, mi mujer, por su ayuda inestimable como correctores de mis textos.
A mi amigo Javier, mi compadre Domingo y sobre todo a Mary, mi mujer, por su ayuda inestimable como correctores de mis textos.
22 marzo 2010
Indice
Índice
Prólogo
En homenaje a Miguel Delibes
Málaga. Puerta de Atarazanas
Málaga en flor
La Buhaira. Sevilla
Sierra Tejeda. Maroma (2065 m.)
Cuento para Kendra
Decidme cómo es un árbol
Duele mi tierra sedienta
Añoranza de Pacanda
Amor, amor mío
A cuatro leguas de Pacanda
Luz de Pacanda
En recuerdo de Miguel "El Grande"
Anochece en Pacanda
LLanes. Sus ventanas
Ribadesella. Luz de otoño
Hace medio siglo
Día de mercado. Huelva
La lluvia en Sevilla es una maravilla
Mazuco. Llanes
Volver
Al lirio
Barcelona
Pacanda
Volver a navegar
Mi tía Petra
Áyobe en San Martín. Llanes
Entre la tierra y la mar
Jarrón con jazmines
Pinus halepensis var. nana
Cuento de Kendra y Enriqueta
Días de luz y mar
Flores de piedra
Alerta!
Mi niño crece
Cuesta del Cielo. Nerja
Enriqueta
Acantilados de Maro. Nerja
Romería de San Antonio. Piedra
Hayedo de Ventaniella
Entrevero del caballero don Blas de Quero
Hórreo del Cuetu del Pozo
El halcón de San Martín
Gulpiyuri. Dos versiones
Luz del norte
Desde mi ventana
Ventanas de Llanes
Al fresno de la puerta
La puerta quedó abierta
Aires de otros mares
Llueve a lo lejos en la mar
Torimbia. Llanes
Entre el fuego y el agua
Amor sin olvido
Poema sin mar
A la caída del sol
Rumores de mares
Mi tío Federico
Mi primo Carlos
Palestina
Arranco palabras al silencio
Carboneros de sierra Almijara. Nerja
Vega de Liordes. Picos de Europa
Un libro olvidado entre las manos
Desde mi butaca
Mientras acariciaba
Los olores que le eran tan queridos
Andalucía
A mi nieto Áyobe
Mi madre y mi nieta
Recuerdo sin olvido
Primavera en Piedra. Llanes
El día que no me declaré
Un domingo de noviembre
Un día de otoño
Al calor de la chimenea
Chimeneas
Puerta de Elvira. Granada
Romance de frontera
Papel estraza
Gaviotas en tierra
La joven de blanco
Alhambra
Historia de Julián y Eulalia
Silencio en la plaza
Paseo por Almijara en buena compaña
Pastor de caracoles
Buscar la vida
Dolores “La Reina”
A las dos
Mis animales y otros recuerdos
No sé
Nerja
Tajo Almendrón. Sierra Almijara. Nerja
Granada y Llanes
Elogio del distinto
Almijara: Sus hombres y su tierra
Boda en San Antolín
Historias de compadres
Prólogo
En homenaje a Miguel Delibes
Málaga. Puerta de Atarazanas
Málaga en flor
La Buhaira. Sevilla
Sierra Tejeda. Maroma (2065 m.)
Cuento para Kendra
Decidme cómo es un árbol
Duele mi tierra sedienta
Añoranza de Pacanda
Amor, amor mío
A cuatro leguas de Pacanda
Luz de Pacanda
En recuerdo de Miguel "El Grande"
Anochece en Pacanda
LLanes. Sus ventanas
Ribadesella. Luz de otoño
Hace medio siglo
Día de mercado. Huelva
La lluvia en Sevilla es una maravilla
Mazuco. Llanes
Volver
Al lirio
Barcelona
Pacanda
Volver a navegar
Mi tía Petra
Áyobe en San Martín. Llanes
Entre la tierra y la mar
Jarrón con jazmines
Pinus halepensis var. nana
Cuento de Kendra y Enriqueta
Días de luz y mar
Flores de piedra
Alerta!
Mi niño crece
Cuesta del Cielo. Nerja
Enriqueta
Acantilados de Maro. Nerja
Romería de San Antonio. Piedra
Hayedo de Ventaniella
Entrevero del caballero don Blas de Quero
Hórreo del Cuetu del Pozo
El halcón de San Martín
Gulpiyuri. Dos versiones
Luz del norte
Desde mi ventana
Ventanas de Llanes
Al fresno de la puerta
La puerta quedó abierta
Aires de otros mares
Llueve a lo lejos en la mar
Torimbia. Llanes
Entre el fuego y el agua
Amor sin olvido
Poema sin mar
A la caída del sol
Rumores de mares
Mi tío Federico
Mi primo Carlos
Palestina
Arranco palabras al silencio
Carboneros de sierra Almijara. Nerja
Vega de Liordes. Picos de Europa
Un libro olvidado entre las manos
Desde mi butaca
Mientras acariciaba
Los olores que le eran tan queridos
Andalucía
A mi nieto Áyobe
Mi madre y mi nieta
Recuerdo sin olvido
Primavera en Piedra. Llanes
El día que no me declaré
Un domingo de noviembre
Un día de otoño
Al calor de la chimenea
Chimeneas
Puerta de Elvira. Granada
Romance de frontera
Papel estraza
Gaviotas en tierra
La joven de blanco
Alhambra
Historia de Julián y Eulalia
Silencio en la plaza
Paseo por Almijara en buena compaña
Pastor de caracoles
Buscar la vida
Dolores “La Reina”
A las dos
Mis animales y otros recuerdos
No sé
Nerja
Tajo Almendrón. Sierra Almijara. Nerja
Granada y Llanes
Elogio del distinto
Almijara: Sus hombres y su tierra
Boda en San Antolín
Historias de compadres
20 marzo 2010
Promesas de encinas
El campo era un misterio, las ovejas andaban como al juego de esquivar las señales negras. En el baldío, de incipiente verde, destacaba una red de veredas ajenas al ir y venir del ganado.
Como no era cosa de preguntar qué eran las marcas negras, no tuvo más remedio que saltar la valla y acercarse a las ovejas .
Cual fue su sorpresa al ver dentro de los tubos de malla negra unos plantones de futuras encinas, quizás las que traen las trufas negras.
No podía comprender el criterio para plantar los árboles, unos aparecían tan cerca de otros que estaban casi pegados y grandes espacios vacíos de plantas alrededor; quizás la trufas tengan una querencia ajena al entender del profano, “el que la lleva la entiende”, y nosotros entendemos poco de trufas.
Una vez encontramos una trufa blanca semienterrada y le dimos un cursillo rápido a un perro cazador para que nos indicase en el campo los lugares donde cavar en busca del preciado pecio. El perro, que era conejero, cuando se vio libre en el campo no paró de llevarnos de conejera en conejera y nos tuvo toda una tarde dando más vueltas que un cascabel. Ahora nos conformamos con recolectar las cuatro setas conocidas y si el el día viene a mano hacer alguna fotografía para mostrar a los amigos más sedentarios.
19 marzo 2010
Contraportada
12 marzo 2010
En homenaje a Miguel Delibes
Esperó en la recacha de la ermita la llegada del manijero. Cuando apareció, pasó de largo, como si no lo conociese después de tantos años de lluvias y vientos. Otro día más a calentarse al sol de la recacha, por lo menos esta mañana, no se blanqueaba la yerba con la escarcha de la aurora, ni revocaba el terral como estos días atrás.
Parecía estar acostumbrado a quedarse sin trabajo y no le echaba la culpa ni al destino, sabía muy bien que estaba metido en los sesenta y ya no era lo mismo de cuando mozo. En aquellos años le metía mano a todo y lo mismo lo llamaban para podar viñas, que para escardar el trigo con el almocafre, o varear los olivos, nunca se atrasaba en el tajo y era el último en llegar al revezo. Tampoco tenía que ir a la recacha de la ermita, quedaba de un día para el siguiente y mientras duraba la temporada no le faltaba el pan a sus hijos.
Ahora era distinto, se había quedado solo con su Dolores, los tres hijos se fueron a buscar la vida en otras tierras, y se arreglaban con poca cosa. Dolores criaba unas gallinas en el corral y aunque los huevos eran para hacer unas pesetas, cuando no había otra cosa de que echar mano se tomaban unas sopas de ajo, era una forma sencilla de esperar a otro día y no le echaban la culpa ni al cura, que fue el primero que le dijo que no volviese para acabar la limpieza de los barbechos detrás de la iglesia.
Vivían el uno para el otro, como hacía ya cuarenta años, sin un sí ni un no. Estaban tan acostumbrados a la soledad de dos, que aunque les dolió la salida de casa de los hijos y tardaron en aceptar la “ley de la vida”, habían encontrado consuelo mutuo y dejaban pasar los días, soñando sólo en las fiestas del pueblo, cuando volvía la hija con el nieto, ése que tenía el mismo antojo que él en la ceja.
Fotografía. Cortijo, fuente de los 100 caños. Málaga
05 marzo 2010
Áyobe y Kendra
¿Le está permitido a un abuelo mostrar las fotos de sus nietos aunque no venga a cuento?
¿Será necesario escribir un cuento para tener una excusa por la que mostrar las fotos?
Simplemente puedo decir que hoy me apetece sacar las últimas fotografías que hice de Kendra y Áyobe. Traen nombres de tierras lejanas, pero están muy cerca de mí.
Así no tendré envidia de la abuela, que se pasea con las copias en el bolso y al menor descuido las saca para enseñar a las amistades.
22 febrero 2010
Nerja. Ventana en flor
No sabemos si ha sido por la luna mora, o es un disfraz para los carnavales, animando a los vecinos para que salgan a la calle. La verdad es que en días, la ventana se cubrió de guirnaldas naranjas, anunciando la primavera cercana. Una primavera plena de flores, como en otras épocas de lluvias tranquilas, caladeras, al igual que este invierno de aguas durante semanas enteras.
Sí es cierto que, entre azules, verdes y naranjas, vive la niña rubia, la de largas coletas.
¡Qué pena de reja negra!
Si no fuese por los hierros, me acercaría al alféizar de la ventana a contarle a la niña mis sueños de un mundo sin rejas, donde la flores sean suficiente para poder mirar tranquilos a las gentes que pasen por las calles.
Fotografía: Ventana de febrero en flor. Nerja
18 febrero 2010
Málaga. Puerta de Atarazanas
Se acercaba el año de gracia de 1362 cuando Mohamed V, que había sido rey de Granada, abandona su exilio en Fez en la corte de su amigo el sultán mariní Abú Salim, y vuelve a Málaga para reconquistar el trono nazarí.
En esas muere su amigo Abú Salim y no tiene más remedio que aliarse con Pedro I de Castilla para derrocar al usurpador su cuñado Mohamed VI, llamado el rey Bermejo.
Con las tropas de Ronda y Málaga y las cristianas de Pedro I, vence en la batalla de Guadix al rey Bermejo y después de algunos avatares consigue recuperar el trono en la primavera de 1362.
Su segundo reinado serán 30 años de esplendor para Granada, donde embellece la Alhambra, construyendo el palacio del patio de los Leones, pero no olvida el apoyo de Málaga, restaurando la muralla fenicio-romana y levantando la bella puerta a las Atarazanas que hoy disfrutamos. Aún se conserva en la portada su escudo con la leyenda “Sólo Dios es vencedor, ensalzado sea”.
Las Atarazanas que según Münzer, en 1492 tenía seis arcos abiertos para fondear barcos, mantiene su labor de taller de navíos hasta finales del XV cuando según se recoge en las crónicas de Hernado del Pulgar el edificio aún se situaba junto al mar. A partir del siglo XVI, la deforestación de la cuenca del Guadalmedina hace retroceder la linea de costa por los aportes de arena del río y se pierde la función de “azzanas” (casa de fabricación de navíos), quedando las Atarazanas reconvertidas en almacén y mucho más tarde, después de variados usos, en mercado.
El 9 de Septiembre de 1979 la puerta de Atarazanas es declarada monumento histórico-artístico.
Fotografía: Puerta de Atarazanas. Málaga.
15 febrero 2010
Nerja. A orillas de la mar.
La buganvilla levanta la vista, apoyada en la higuera loca, para mirar el mar. Hoy está bravío y la planta vuelve sus flores a tierra, entre el salitre y la arena.
Vendrán días espléndidos en que la higuera se cubra de hojas, e incluso se atreva a cuajar algún cabrahígo, allá en verano, para alimentar a las gaviotas.
Mientras tanto, la buganvilla nos deja nuevas promesas de primavera, esperanza de que vendrán días de sol, para disfrutar de la recacha mirando al mar, bajo las flores.
Fotografías: Casa del calafate y mar de Nerja en febrero.
13 febrero 2010
Málaga en flor.
En días, el campo floreció y una luz nueva nos trajo promesas de primavera.
Los montes de Málaga, que florecen en enero, este año de nieves, lo han hecho en febrero. El milagro se ha producido de repente, de un día para otro los almendros se abrieron en multitud de flores, unas tan blancas como la nieve y otras rosadas como las mejillas de las enamoradas, cubriendo las laderas de color, sobre el verde de la hierba reciente.
Cada año nos sorprende la floracíón del almendro. Son antiguos cultivos, hoy abandonados por su nula rentabilidad y siempre nos preguntamos si será el último invierno en que los veremos anunciando la primavera malagueña, pero el milagro se produce y los montes de Málaga se llenan de luz a pesar de que nadie recogerá el fruto de tanta flor.
Fotografía: Montes de Málaga en febrero
07 febrero 2010
La Buhaira. Sevilla
A finales del siglo XII, el califa almohade Abdu Yusuf Yagub, ordenó a Al Mulalli, constructor de la Giralda, la desecación de unos terrenos y edificación de un Alcázar en la zona conocida como Al Buhaira ( Laguna grande ).
No os animéis en demasía, la alberca de Abdu Yusuf aún hace su cometido, pero el edificio que contempláis, fue construido en 1892 por doña María de los Angeles Medina, que adquirió los terrenos y edificó el pabellón en estilo Neonazarí sobre los restos del antiguo palacio.
En 1971 fue declarado Monumento Histórico Artístico.
Fotografías: La Buhaira. Sevilla
04 febrero 2010
Mira el vuelo del arrendajo
© Eduardo Nogueras Ocaña
“Míranos por las calles
que quedaron quietas,
escucha el crujir
de las semillas inútiles”
Chus Alonso Díaz-Toledo
Escucha el crujir
de las semillas inútiles,
mira el vuelo
del arrendajo,
prueba la dulzura
de los pasos
y ven al calor
de mis manos.
Hoy quiero ser tú
para sentir aquella
piel en mis labios.
01 febrero 2010
Sierra Tejeda. Maroma (2065 m.)
Sierra Tejeda ¿Cómo ordenar los recuerdos de tantos días en los que caminé por tus cumbres?
Días de nieves en plena primavera, subiendo como un jabato con las piernas hundidas hasta cerca de las rodillas.
Días sorprendentes descubriendo las pequeñas flores de las plantas carnívoras (Pinguicola dertosensis) que tapizan tus tajos rezumantes.
Días de ventisca en puerto Loberas, caminando inclinado por la fuerza del viento.
Días saboreando la dulzura de los arilos carnosos en las semillas venenosas de los tejos.
Días de frío en invierno, extasiado por la belleza de las columnas de hielo colgando sobre el vacío.
Días de mar de nubes en la costa, cuando parecíamos flotar en el aire.
Días de sol en tus cumbres, descubriendo el piorno azul (Erinacea anthyllis) de flores blancas.
Días de horizontes abiertos, divisando la espectacular sierra Nevada, Lújar, Gádor, El Rif africano, la sierra de Mijas, las Nieves, el arco calizo del Torcal y las Cabras, las sierras cordobesas .... y lo grande que es la mar.
Días escuchando silbar a las cabras monteses, avisándose de que andaban intrusos por sus sierras, y otras veces devolviéndonos la mirada desde las atalayas de sus tajos.
Días reponiendo fuerzas por el calor en la fuente de la Tacita de Plata.
Días de subir tranquilo, reposado, disfrutando del olor a monte, en compañía de mis hijos y los amigos.
Días duros cuando después de subir a la Maroma, haciendo la integral Tejada-Almijara, salí volando por un cortado y tuve la suerte de caer sobre el saco de dormir que llevaba dentro del macuto.
Días de sol, nieve, calor o frío, siempre la Maroma inolvidable en su belleza.
Fotografía: vertiente norte de sierra Tejeda.
25 enero 2010
Málaga, playa de la Malagueta en enero.
En Málaga, durante el mes de enero, florecen las Aves del Paraiso para dar la bienvenida a los barcos que vienen del Índico cargados con telas de colores exóticos; colores que pronto, ya en febrero, veremos desfilar por calles y alamedas en esos cuerpos ondulantes que a propios y extraños dejan sin sentido.
Fotografías: playa de la Malagueta, Málaga
23 enero 2010
Cuento para Kendra
Po señor :
Este cuento tiene
un caballo de alas
muy blancas.
Un bosque oscuro
de árboles muy verdes,
un castillo de altas torres,
un príncipe pelirrojo y
una niña de ojos azules
casi celestes.
La niña, que se llama Kendra, de un brinco subió al caballo blanco, para ir volando, volando sobre los árboles verdes del bosque oscuro, al castillo de altas torres, donde el príncipe bermejo saltaba de emoción al ver volar un caballo de alas blancas sobre su palacio de cristal.
De pronto quedó como extasiado, sin dar crédito a lo que veía, cuando la niña rubia de ojos celestes casi azules, bajó de su caballo alado.
La corte entera salió al patio de palacio y la multitud reunida preguntó con una sola voz : ¿ Las niñas de ojos azules saben montar a caballo?
El maestro de cámara quedó pensativo sin encontrar la respuesta adecuada y consultó al contramaestre en busca de solución.
Si, dijo con su voz muy ronca el contramaestre, las niñas bellas vuelan en los caballos de alas blancas, sobre los bosques verdes de los países de ensueño, para encontrar a los abuelos que le cuenten cuentos de pan y pimiento.
Y recotín recotado, este cuento se ha acabado.
Fotografía: Kendra
18 enero 2010
Dolor en Haití
Haití: La maldición blanca
Fotógrafo Shaul Schwarz (saqueo en Puerto Príncipe, febrero 2004)
Hoy cobran más fuerza aún las palabras de su autor, Eduardo Galeano, ante el dolor que no se apiada de este pueblo, que reclama la mirada y la ayuda del mundo entero.
El primer día de este año, la libertad cumplió dos siglos de vida en el mundo. Nadie se enteró, o casi nadie. Pocos días después, el país del cumpleaños, Haití, pasó a ocupar algún espacio en los medios de comunicación; pero no por el aniversario de la libertad universal, sino porque se desató allí un baño de sangre que acabó volteando al presidente Aristide.
Haití fue el primer país donde se abolió la esclavitud. Sin embargo, las enciclopedias más difundidas y casi todos los textos de educación atribuyen a Inglaterra ese histórico honor. Es verdad que un buen día cambió de opinión el imperio que había sido campeón mundial del tráfico negrero; pero la abolición británica ocurrió en 1807, tres años después de la revolución haitiana, y resultó tan poco convincente que en 1832 Inglaterra tuvo que volver a prohibir la esclavitud.
Nada tiene de nuevo el ninguneo de Haití. Desde hace dos siglos, sufre desprecio y castigo. Thomas Jefferson, prócer de la libertad y propietario de esclavos, advertía que de Haití provenía el mal ejemplo; y decía que había que “confinar la peste en esa isla”. Su país lo escuchó. Los Estados Unidos demoraron sesenta años en otorgar reconocimiento diplomático a la más libre de las naciones. Mientras tanto, en Brasil, se llamaba haitianismo al desorden y a la violencia. Los dueños de los brazos negros se salvaron del haitianismo hasta 1888. Ese año, el Brasil abolió la esclavitud. Fue el último país en el mundo.
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Haití ha vuelto a ser un país invisible, hasta la próxima carnicería. Mientras estuvo en las pantallas y en las páginas, a principios de este año, los medios trasmitieron confusión y violencia y confirmaron que los haitianos han nacido para hacer bien el mal y para hacer mal el bien.
Desde la revolución para acá, Haití sólo ha sido capaz de ofrecer tragedias. Era una colonia próspera y feliz y ahora es la nación más pobre del hemisferio occidental. Las revoluciones, concluyeron algunos especialistas, conducen al abismo. Y algunos dijeron, y otros sugirieron, que la tendencia haitiana al fratricidio proviene de la salvaje herencia que viene del Africa. El mandato de los ancestros. La maldición negra, que empuja al crimen y al caos.
De la maldición blanca, no se habló.
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La Revolución Francesa había eliminado la esclavitud, pero Napoleón la había resucitado:
–¿Cuál ha sido el régimen más próspero para las colonias?
–El anterior.
–Pues, que se restablezca.
Y, para reimplantar la esclavitud en Haití, envió más de cincuenta naves llenas de soldados.
Los negros alzados vencieron a Francia y conquistaron la independencia nacional y la liberación de los esclavos. En 1804, heredaron una tierra arrasada por las devastadoras plantaciones de caña de azúcar y un país quemado por la guerra feroz. Y heredaron “la deuda francesa”. Francia cobró cara la humillación infligida a Napoleón Bonaparte. A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.
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A cambio de ese dineral, Francia reconoció oficialmente a la nueva nación. Ningún otro país la reconoció. Haití había nacido condenada a la soledad.
Tampoco Simón Bolívar la reconoció, aunque le debía todo. Barcos, armas y soldados le había dado Haití en 1816, cuando Bolívar llegó a la isla, derrotado, y pidió amparo y ayuda. Todo le dio Haití, con la sola condición de que liberara a los esclavos, una idea que hasta entonces no se le había ocurrido. Después, el prócer triunfó en su guerra de independencia y expresó su gratitud enviando a Port-au-Prince una espada de regalo. De reconocimiento, ni hablar.
En realidad, las colonias españolas que habían pasado a ser países independientes seguían teniendo esclavos, aunque algunas tuvieran, además, leyes que lo prohibían. Bolívar dictó la suya en 1821, pero la realidad no se dio por enterada. Treinta años después, en 1851, Colombia abolió la esclavitud; y Venezuela en 1854.
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En 1915, los marines desembarcaron en Haití. Se quedaron diecinueve años. Lo primero que hicieron fue ocupar la aduana y la oficina de recaudación de impuestos. El ejército de ocupación retuvo el salario del presidente haitiano hasta que se resignó a firmar la liquidación del Banco de la Nación, que se convirtió en sucursal del Citibank de Nueva York. El presidente y todos los demás negros tenían la entrada prohibida en los hoteles, restoranes y clubes exclusivos del poder extranjero. Los ocupantes no se atrevieron a restablecer la esclavitud, pero impusieron el trabajo forzado para las obras públicas. Y mataron mucho. No fue fácil apagar los fuegos de la resistencia. El jefe guerrillero, Charlemagne Péralte, clavado en cruz contra una puerta, fue exhibido, para escarmiento, en la plaza pública.
La misión civilizadora concluyó en 1934. Los ocupantes se retiraron dejando en su lugar una Guardia Nacional, fabricada por ellos, para exterminar cualquier posible asomo de democracia. Lo mismo hicieron en Nicaragua y en la República Dominicana. Algún tiempo después, Duvalier fue el equivalente haitiano de Somoza y de Trujillo.
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Y así, de dictadura en dictadura, de promesa en traición, se fueron sumando las desventuras y los años.
Aristide, el cura rebelde, llegó a la presidencia en 1991. Duró pocos meses. El gobierno de los Estados Unidos ayudó a derribarlo, se lo llevó, lo sometió a tratamiento y una vez reciclado lo devolvió, en brazos de los marines, a la presidencia. Y otra vez ayudó a derribarlo, en este año 2004, y otra vez hubo matanza. Y otra vez volvieron los marines, que siempre regresan, como la gripe.
Pero los expertos internacionales son mucho más devastadores que las tropas invasoras. País sumiso a las órdenes del Banco Mundial y del Fondo Monetario, Haití había obedecido sus instrucciones sin chistar. Le pagaron negándole el pan y la sal. Le congelaron los créditos, a pesar de que había desmantelado el Estado y había liquidado todos los aranceles y subsidios que protegían la producción nacional. Los campesinos cultivadores de arroz, que eran la mayoría, se convirtieron en mendigos o balseros. Muchos han ido y siguen yendo a parar a las profundidades del mar Caribe, pero esos náufragos no son cubanos y raras veces aparecen en los diarios.
Ahora Haití importa todo su arroz desde los Estados Unidos, donde los expertos internacionales, que son gente bastante distraída, se han olvidado de prohibir los aranceles y subsidios que protegen la producción nacional.
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En la frontera donde termina la República Dominicana y empieza Haití, hay un gran cartel que advierte: El mal paso.
Al otro lado, está el infierno negro. Sangre y hambre, miseria, pestes.
En ese infierno tan temido, todos son escultores. Los haitianos tienen la costumbre de recoger latas y fierros viejos y con antigua maestría, recortando y martillando, sus manos crean maravillas que se ofrecen en los mercados populares.
Haití es un país arrojado al basural, por eterno castigo de su dignidad. Allí yace, como si fuera chatarra. Espera las manos de su gente.
Arte haitiano de la chatarra.
Copiado de: http://porque-quiero-mas.blogspot.com/
Copiado de: http://porque-quiero-mas.blogspot.com/
14 enero 2010
Málaga. Castillo de Gibralfaro
28 diciembre 2009
17 diciembre 2009
Decidme cómo es un árbol.
“Decidme cómo es un árbol.
Decidme el canto del río
cuando se cubre de pájaros.”
Marcos Ana
Marcos, un árbol es grande.
Grande
como la mirada de la madre.
Grande
como el primer amor.
Grande
como los brazos abiertos del hijo.
Grande
como la sonrisa del nieto.
Alto
como la luz del alba.
Ancho
como el agua en la mar.
Generoso
como vientre de mujer.
Callado
como amor de padre.
Fuerte
como tu lucha por la libertad.
Al poeta Marcos Ana lo tuvo Franco 23 años en la cárcel, a la salida luchó por ayudar a los presos.
Ahora a sus 90 años ( menos 23), ha publicado unas emotivas memorias "Decidme cómo es un árbol".
Fotografía: Ficus, parque Maria Luisa. Sevilla
16 diciembre 2009
Expresiones afectuosas
15 diciembre 2009
09 diciembre 2009
04 diciembre 2009
Duele mi tierra sedienta
Duele este sol de diciembre,
dura luz de los días
en la tierra reseca
del largo verano
sin lluvia de meses.
Clama inclemente
el labriego.
Perdió la voz
en rogativas sin destino,
mirando al cielo
por ver si nubla el sol
y el viento trae
un aire distinto.
Siente el campo mustio
el caminante,
que extraña cómo
florece aún la alhucema
y resiste la dura encina.
La tierra calma
espera sin protesta
que el agua fecunde
la simiente.
Duele ver al rebaño
recorrer el pasto
en busca de verde.
Duele mi tierra sedienta.
Fotografía: campos de Isla Mayor. Sevilla
03 diciembre 2009
Añoranza de Pacanda
Desde este largo verano sevillano, entrado ya el mes de diciembre, quién lo iba decir, añoro la luz de Pacanda.
Añoro los prados verdes y la lluvia en calma; el color de la roca y esa nube que a veces limita el bosque señalando dónde está la montaña.
Seguro que los fresnos están de invernada y sus hojas después de tapizar los caminos, fertilizan la tierra cercana; los rosales del muro habrán perdido ya sus flores y esperarán para pasar en letargo el duro invierno.
Quizás Llabres, en su altura, aparezca blanca, cubierta por la nevada, y el aguilucho busque refugio cerca del caserío al calor de las chimeneas.
Puede que en las mañanas la hierba se cubra de escarcha y poco a poco el calor del sol cambie el blanco por el verde, un día sí y otro no.
De seguro que el corzo seguirá pastando en el prado vecino, pero ya no seguirá atento mis movimientos al salir o entrar en casa; no veré al petirrojo saltar del muro al prado buscando su sustento entre la hierba, ni a las lavanderas con su baile de cola, en su ir y venir a la puerta, como si tuviesen querencia por la vivienda.
¿Qué queréis?, yo desde Sevilla, añoro mi Pacanda
fotografía: Piedra. Llanes "Pacanda"
02 diciembre 2009
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